La industria aeronáutica europea enfrenta una de sus crisis más severas desde la posguerra. Este jueves, las aerolíneas Lufthansa (Alemania) y KLM (Países Bajos) confirmaron la suspensión de cerca de 200 vuelos programados para las próximas semanas, citando los costos "insostenibles" del combustible y la incertidumbre en el suministro global de crudo.
El detonante principal es el conflicto bélico en Medio Oriente y el estratégico bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán y Estados Unidos. Esta situación ha provocado que el precio del combustible para aviones (queroseno) aumente un 120% desde febrero pasado, duplicando su valor en apenas un mes de guerra.
La magnitud del impacto ha llevado a Lufthansa a tomar medidas drásticas: su división CityLine, especializada en vuelos de negocios dentro del continente, dejará en tierra su flota completa de 27 aviones. Según reportó The Telegraph, los terminales aéreos europeos operan bajo una presión logística extrema, con reservas de combustible aseguradas para apenas seis semanas.
Faith Birol, directora de la Agencia Internacional de Energía (AIE), advirtió que este es solo el comienzo. "Pronto tendremos noticias de que rutas específicas serán canceladas simplemente porque no habrá combustible disponible para los aviones", sentenció la autoridad.
Europa se encuentra en una posición vulnerable debido a su alta dependencia externa, importando cerca del 75% de su crudo desde Medio Oriente. En el caso del Reino Unido, la situación es representativa: consume 13,5 millones de toneladas de queroseno al año, de las cuales solo produce 4 millones.
Ante el cierre de los mercados del Golfo, Londres ha debido girar su estrategia hacia Estados Unidos para intentar mitigar la escasez, un cambio de proveedores que encarece aún más los costos operativos y que amenaza con replicarse en otras potencias aéreas si no hay una resolución pronta al conflicto en Irán.