El ministro del Interior, Claudio Alvarado, salió al paso de las crecientes tensiones que sacuden al oficialismo en medio de la tramitación del Plan de Reconstrucción. En una intervención destinada a dar señales de unidad, el jefe de gabinete desestimó las tesis de división interna y cerró la puerta, por ahora, a un ajuste en el equipo de ministros del Presidente José Antonio Kast.
Uno de los puntos que Alvarado buscó neutralizar fue la teoría de las "dos almas" en el Gobierno, instalada por el senador Diego Ibáñez (FA). Según esa postura, existiría un bloque dialogante frente a un equipo económico —liderado por Jorge Quiroz— más rígido. "Son caricaturas; el Gobierno es uno solo y tiene un objetivo común", sentenció el ministro en Estado Nacional, acusando a la oposición de intentar generar fisuras donde, a su juicio, no existen.
Otro flanco abierto es el desgaste de la ministra vocera, Mara Sedini, tras una serie de precisiones y correcciones a sus vocerías que han generado ruido en La Moneda. Alvarado adoptó un tono reflexivo al respecto, reconociendo que "nos equivocamos y se pueden corregir" los errores, pero fue tajante al descartar una crisis de gabinete.
"Estamos bastante lejos de aquello", sostuvo Alvarado, enfriando las expectativas de la oposición sobre una remoción de ministros. "Los ministros sabemos la fecha en que nos nombran, pero no la fecha en que dejamos de servir", añadió, apelando a la lealtad y continuidad del proyecto político.
El verdadero examen para esta unidad será la tramitación de la ley miscelánea y el Plan de Reconstrucción esta semana. El ministro reconoció los reparos iniciales de parlamentarios del Partido de la Gente (PDG), pero manifestó confianza en que el debate técnico logrará moderar las posiciones.
Para Alvarado, la estrategia del Ejecutivo será el "diálogo y el convencimiento", buscando asegurar los votos necesarios para la iniciativa que se perfila como el corazón de la agenda gubernamental para este 2026.