En una diligencia clave realizada en los hangares de la Fuerza Aérea en Punta Arenas, el Tribunal de Juicio Oral inspeccionó los restos recuperados del Hércules C-130 siniestrado en 2019. La fiscalía fundamentó su acusación mediante la exhibición de piezas críticas, destacando que la aeronave comenzó a desarmarse mientras aún estaba en vuelo.
El fiscal jefe de Punta Arenas, Sebastián González, explicó que el hallazgo de restos de pintura del fuselaje impregnados en las esponjas de los tanques de combustible es una prueba física irrefutable de que el avión se desintegró antes de tocar el agua. Según el peritaje, una pala de hélice se habría desprendido golpeando la estructura, lo que provocó que las alas cayeran mucho antes que el resto del fuselaje.
Por su parte, el abogado querellante Cristián Arias calificó la jornada como "esclarecedora", señalando que los restos materiales del estabilizador y otros componentes confirman físicamente lo que ya se había expuesto de forma teórica en el tribunal.
Este juicio, que se estima durará 150 días, busca determinar las responsabilidades penales de seis oficiales de la FACH imputados por cuasidelito de homicidio tras la muerte de las 38 personas que viajaban a bordo. Con esta inspección ocular, el Ministerio Público busca cerrar el círculo probatorio sobre las fallas de mantenimiento y operación que habrían originado la tragedia aérea más grave de la última década en Chile.