La presión inflacionaria derivada de la energía no da tregua. Según la Cámara de Comercio de Santiago, dos de cada tres empresas chilenas ya califican el impacto de los combustibles en sus costos operacionales como "alto o muy alto". La situación es particularmente crítica en el comercio, donde la dependencia de las cadenas logísticas eleva esta percepción al 80% de las firmas.
El dato más preocupante para la ciudadanía es la alta probabilidad de alzas en los precios. El estudio señala que más del 70% de las empresas traspasará los mayores costos a los consumidores. En el sector comercio, esta cifra sube al 76%.
Un 30% de las firmas proyecta un traspaso total del aumento.
Un 42% realizará un traspaso parcial.
Solo un 29% intentará absorber el impacto reduciendo sus márgenes de ganancia, una estrategia que se ve amenazada por el riesgo directo a la rentabilidad.
El impacto se ramifica en diversas áreas operativas:
Comercio Exterior: El 51% de las empresas reporta alzas críticas en el transporte internacional.
Última Milla: El 41% sufre por el costo del reparto directo al cliente.
Capital Humano: El 38% de las empresas identifica el traslado de trabajadores como su principal sobrecosto.
Además, existe temor por el mercado laboral: un 27% de las compañías advierte que, de persistir las alzas, se podría ver afectado el nivel de empleo.
Respecto a la respuesta del Ejecutivo, el mundo empresarial se muestra escéptico. Apenas un 12% considera que las medidas adoptadas hasta ahora son suficientes. Ante esto, el diagnóstico es transversal: el 67% del total de empresas (y el 80% en el comercio) demanda un fortalecimiento del Mepco como la herramienta más eficaz para estabilizar los precios, descartando subsidios focalizados.