La economía regional respira con alivio tras conocerse los resultados del sector pesca 2025. El desembarque total alcanzó las 204.742 toneladas, lo que representa un aumento anual del 16,0% respecto al periodo anterior. Este hito marca el fin de un ciclo de fluctuaciones negativas y posiciona a Magallanes como un pilar estratégico de la producción acuícola nacional.
La acuicultura no solo es la actividad principal, sino el verdadero sostén del sector, concentrando el 74,5% del total regional. Dentro de este segmento, el salmón del Atlántico tiene una hegemonía casi total, con un 99,4% de participación. Esta concentración evidencia una especialización profunda de la industria, que ha logrado estabilizar sus niveles productivos tras años de incertidumbre.
Mientras la acuicultura crece, los otros segmentos muestran comportamientos mixtos:
Sector Industrial (16,2% del total): El krill es el recurso estrella (60,8%), seguido por la merluza austral y de cola. Sin embargo, este rubro registró caídas anuales, lo que enciende alertas sobre las condiciones de captura y la sostenibilidad de los recursos.
Pesca Artesanal (9,3% del total): Sigue siendo el sustento de las comunidades costeras. El erizo lidera el desembarque (45,0%), seguido por la luga roja y la cotizada centolla (16,1%).
En las plantas pesqueras regionales, el formato fresco (51,7%) supera al congelado (30,9%), lo que indica una logística eficiente para llegar rápidamente a mercados nacionales e internacionales con productos de alto valor.
Un dato relevante que arroja el Registro de Pesca Artesanal (RPA) es la profunda disparidad de género en el sector. De las inscripciones totales, 6.093 corresponden a hombres, mientras que solo 904 son mujeres, lo que plantea un desafío pendiente en términos de equidad e integración en las labores extractivas.