La intersección de Pasaje Los Cormoranes con Circunvalación se ha convertido en el epicentro de la tensión vecinal en Punta Arenas. La instalación de un muro de contención, ejecutado por el Serviu Magallanes, ha sido duramente cuestionada por no considerar el impacto social y técnico en las viviendas colindantes.
El alcalde Claudio Radonich fue enfático en señalar que la obra se realizó sin informar a la comunidad. "Cada vez que llueve mucho, vamos a tener diez casas inundadas producto de esta obra", afirmó el jefe comunal, exigiendo correcciones inmediatas.
Por su parte, el director de Obras Municipales, Alex Saldivia, puso el foco en la seguridad:
Aguas lluvias: La estructura no tiene un sistema de evacuación definido para el sector que quedó en el nivel más bajo.
Seguridad vial: Existe preocupación por el ancho de las vías para el paso de vehículos de emergencia y el riesgo de accidentes durante los días de escarcha o nieve.
La presidenta de la junta de vecinos, Galicia Lemus, denunció la nula participación ciudadana en el proceso. "Nosotros no hemos firmado ningún documento. Presentaron un proyecto que ya estaba listo", señaló, agregando que el muro ya está provocando problemas de humedad y una caída en la plusvalía de las propiedades.
En la misma línea, la consejera regional Roxana Gallardo criticó que se perjudique a una población completa en nombre del progreso mal planificado, adelantando que el Gobierno Regional exigirá medidas de mitigación urgentes.
Desde la contraparte, el director del Serviu Magallanes, Omar González, defendió el proyecto argumentando que el diseño data de antes de 2018 y que sí contempla medidas de seguridad vial. No obstante, reconoció que los problemas de conectividad interior que reclaman los vecinos deberán ser resueltos a través de "proyectos complementarios" en el futuro.