Frente al recrudecimiento del abigeato en la Región de Magallanes -un delito que ha evolucionado de la subsistencia a una industria criminal profesionalizada- el especialista y diplomado en Seguridad Ciudadana y Prevención del Delito, Luis Saldivia Silva, hizo un urgente llamado a pasar de la burocracia de las mesas de trabajo a una ofensiva operativa real basada en tecnología de vanguardia y despliegue estratégico en terreno.
Para el experto, aunque la reciente formación de la primera mesa intersectorial contra el abigeato es un avance administrativo necesario, la seguridad de la ganadería magallánica no puede seguir dependiendo de planes aleatorios. “Necesitamos acciones concretas y no reactivas. Otras regiones de Chile ya están utilizando pórticos de lectura de patentes con inteligencia artificial y drones de largo alcance con sistemas infrarrojos que blindan sus rutas rurales; es momento de que Magallanes exija y aplique ese mismo estándar”, enfatizó Saldivia.
Respecto de propuestas operativas, Saldivia plantea el considerar el blindaje tecnológico de rutas con la instalación estratégica de pórticos lectores de patentes (LPR) en accesos clave y puntos ciegos detectados, como el sector de Kon Aiken, Cerro Sombrero, Laguna Blanca, Río Verde, y Casas Viejas, entre otras, para así identificar en tiempo real vehículos vinculados al transporte ilegal de ganado, u otros ilícitos.
Asimismo, plantea la importancia de la vigilancia aérea térmica a través de la implementación de drones de alta autonomía equipados con cámaras infrarrojas para patrullajes nocturnos en estancias aisladas, permitiendo detectar movimientos sospechosos donde la presencia humana es limitada.
Un tercer punto tiene que ver con la implementación de patrullas mixtas 24/7, de tal manera de fortalecer el modelo de patrullajes mixtos entre Carabineros y Seguridad Municipal (bajo convenios OS-14), con equipos multidisciplinarios dedicados a la fiscalización de la trazabilidad animal y transporte de carne en rutas rurales, y a la prevención del delito.
Finalmente, enfatiza en acciones no aleatorias para sustituir los controles esporádicos por un plan de cuadrantes rurales basado en mapas de calor delictivo, integrando a los ganaderos y capacitándolos en un sistema de alerta temprana digital conectado directamente con las centrales de despacho.
“La industria ovina es el pilar de nuestra identidad regional y hoy se desangra con el robo de unas 75.000 cabezas al año”, señaló el profesional. “No podemos combatir el crimen organizado del siglo XXI con herramientas del siglo pasado. La tecnología y el trabajo operativo conjunto son la única vía para devolverle la paz social al campo austral y terminar con este problema de una vez y para siempre”, enfatizó.