La carrera presidencial en el país vecino ha tomado un giro inesperado hacia la política exterior. Antauro Humala puso en duda el Tratado de Ancón y el Tratado de Lima de 1929, acuerdos que cerraron las fronteras tras la Guerra del Pacífico, planteando una hipotética recuperación territorial en caso de un triunfo de la izquierda en Perú.
Desde Valparaíso, la respuesta no se hizo esperar, uniendo a sectores que habitualmente mantienen distancias:
Stephan Schubert (Republicanos): El presidente de la Comisión de RR.EE. enfatizó que estas ideas no responden a la realidad actual y que el camino debe ser la cooperación mutua.
Iván Moreira (UDI): El senador fue más severo, tildando los dichos de "populistas y enfermizos", asegurando que la soberanía nacional no es materia de discusión bajo ninguna circunstancia.
Nathalie Castillo (PC): La diputada calificó las declaraciones como "osadas", criticando la tensión innecesaria que generan en un momento de desafíos regionales compartidos.
A pesar de que Humala vinculó sus aspiraciones a un eventual gobierno de Roberto Sánchez Palomino, el candidato de Juntos por el Perú —quien se perfila como el rival de Keiko Fujimori para el balotaje del 17 de junio— desautorizó públicamente al líder radical.
A través de sus redes sociales, Sánchez fue categórico:
“Las declaraciones de Humala son de su exclusiva responsabilidad y no representan mi programa. Tendremos las mejores relaciones de amistad y entendimiento con el gobierno del Presidente Kast”.
Con esta aclaración, el candidato favorito según los sondeos busca dar garantías de estabilidad a la región, priorizando la cooperación fronteriza por sobre las retóricas nacionalistas que históricamente han tensionado la relación La Moneda-Torre Tagle.