El pacto alcanzado en Bruselas busca equilibrar el vertiginoso avance tecnológico con la protección de los derechos fundamentales. Según explicó Henna Virkkunen, vicepresidenta de la Comisión Europea, el objetivo es doble: permitir que las empresas innoven y que los ciudadanos se sientan seguros en el entorno digital.
Veto a la pornografía no consentida
A partir del 2 de diciembre de 2026, quedarán prohibidos todos los sistemas de IA cuyo fin principal sea generar contenido sexualizado de terceros sin autorización. Aquellas herramientas de propósito múltiple que puedan ser desviadas para este fin deberán incorporar "medidas de seguridad razonables" de forma obligatoria. Empresas como la de Elon Musk tienen ahora hasta finales de este año para rediseñar sus protocolos de protección.
Marcas de agua y sistemas de alto riesgo
El acuerdo también introdujo cambios en el calendario de implementación para evitar asfixiar a las empresas con burocracia:
Marcas de agua: La obligación de que todo audio, video o foto generado por IA lleve una señal de identificación clara se retrasó hasta diciembre de 2026.
Sistemas de alto riesgo: Las normativas para IAs usadas en bancos, fronteras o infraestructuras críticas no serán exigibles hasta el 2 de diciembre de 2027, dando un respiro de 16 meses para que Bruselas defina los requisitos técnicos.
Reducción de burocracia
Para fomentar que Europa sea un polo de desarrollo, se han eximido a sectores como el de juguetes, ascensores y dispositivos médicos de duplicar trámites de transparencia si ya cumplen con normas sectoriales similares. Sin embargo, no todos están conformes: la plataforma CCIA Europe, que representa a las Big Tech, criticó la reforma señalando que existe una "brecha enorme" entre la intención de simplificar las reglas y la complejidad final de la ley.