Desde el Despacho Oval, Donald Trump confirmó que las últimas 24 horas han sido cruciales para un posible acuerdo que ponga fin al conflicto con el régimen islámico. Sin embargo, la pausa militar no es incondicional: el líder republicano advirtió que, de no concretarse el pacto, los bombardeos regresarán con una intensidad "superior a las de antes".
La respuesta de Teherán
La Guardia Revolucionaria de Irán reaccionó casi de inmediato a la suspensión del operativo estadounidense. A través de sus canales oficiales, la armada de élite afirmó que garantizará el "paso seguro" por el Estrecho de Ormuz, aunque supeditó esta medida al establecimiento de nuevos protocolos de navegación. Esta declaración llega tras los violentos enfrentamientos registrados ayer, que obligaron a Trump a reevaluar la operación de escolta de buques atrapados desde febrero.
Europa moviliza su flota Mientras Washington y Teherán miden fuerzas, el ejército francés anunció que el portaaviones Charles de Gaulle ya navega hacia el Mar Rojo y el Golfo de Adén. Se trata de una misión conjunta entre Francia y el Reino Unido diseñada para:
Garantizar la libertad de navegación: Asegurar que los suministros de crudo sigan fluyendo hacia Occidente.
Presencia disuasiva: El grupo de ataque puede permanecer en la zona hasta cinco meses, tras haber estado operando en el Mediterráneo oriental desde el inicio de los ataques aéreos de EE. UU. e Israel contra objetivos iraníes.
El conflicto ha golpeado duramente el transporte marítimo en una zona vital por la que transita casi una quinta parte del petróleo mundial. La comunidad internacional observa con cautela si esta pausa operativa es el inicio del fin de la guerra o simplemente la calma antes de una tormenta mayor.