La tensión comenzó a gestarse durante el primer recreo de la jornada. Según el reporte entregado por la dirección del liceo a Carabineros, un grupo de estudiantes de cuarto medio disputó un partido de fútbol que no terminó en buenos términos. Para intentar "resolver" las diferencias, los jóvenes iniciaron un juego conocido como “Que no caiga, que no toque el suelo”.
Sin embargo, la dinámica del juego se transformó rápidamente en un ataque grupal. En el momento en que a uno de los participantes se le cayó el balón, el resto se abalanzó sobre él, dando inicio a una pelea con golpes de puño que se extendió por el patio del recinto.
Docentes bajo ataque
Al percatarse de la magnitud de la gresca, el personal del liceo intervino para resguardar la integridad de los alumnos. No obstante, los funcionarios fueron agredidos por los propios estudiantes en medio del caos. El balance policial confirmó que dos docentes y cinco paradocentes resultaron con lesiones de diversa consideración al intentar separar a los involucrados.
Operativo policial y detenciones
Carabineros ingresó al establecimiento para controlar la situación, procediendo a la detención de 17 personas:
Tres hombres de 18 años.
Diez jóvenes de 17 años.
Una mujer de 18 años. (Cifras preliminares sujetas a actualización según el parte oficial). Todos los detenidos fueron trasladados a un centro asistencial para la constatación de lesiones, las cuales fueron calificadas inicialmente como leves.
Protocolos y medidas preventivas
El rector del liceo, Cristián Acuña, emitió un comunicado lamentando que sus funcionarios resultaran heridos en el ejercicio de su labor de protección. "El establecimiento activó de manera inmediata los protocolos internos, separando a los estudiantes y brindando atención en enfermería", detalló la misiva.
Como medida de seguridad, el colegio restringió los espacios de desplazamiento en el plantel y solicitó a los apoderados el retiro inmediato de todos los alumnos de cuarto medio, mientras que el resto de los niveles continuó con sus clases bajo una estricta vigilancia para evitar nuevos brotes de violencia.