La Casa Blanca ha dejado de ser un observador para convertirse en el arquitecto de la nueva realidad venezolana. Según el Departamento de Estado, el plan de tres fases diseñado por el equipo de Trump ha completado con éxito su primera etapa (estabilización), dando paso a la reconstrucción y la transición definitiva.
Petróleo y bonanza económica
Uno de los puntos más controvertidos y celebrados por Trump es el retorno de la inversión extranjera masiva. El presidente destacó que el país está operando con niveles de ingresos inéditos en el último cuarto de siglo.
Presencia corporativa: Gigantes como Exxon y Chevron han retomado operaciones estratégicas.
Ingresos récord: Según Trump, Venezuela está "ganando más dinero" que en los últimos 25 años de gestión chavista.
Anexión en el aire: El líder republicano incluso asomó la posibilidad de convertir a Venezuela en el estado número 51 de EE. UU., una sugerencia que ha generado una profunda irritación en los sectores remanentes del chavismo que aún intentan retener espacios de poder.
El debate por los prisioneros
Mientras Trump asegura que el pueblo está "bailando en las calles", la realidad en las cárceles sigue siendo objeto de disputa. El régimen encabezado por Delcy Rodríguez afirma que la ley de amnistía ha beneficiado a más de 8.000 personas. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y familiares de detenidos denuncian que las cifras están infladas y que cientos de perseguidos políticos siguen tras las rejas. Ante esto, la orden de Trump fue tajante: no quedará ningún prisionero político en los centros de reclusión.