La seguridad energética global atraviesa uno de sus momentos más críticos de la década. El informe mensual de la AIE, con sede en París, reveló cifras alarmantes: las reservas mundiales de petróleo bajaron en 117 millones de barriles durante abril, un dato que se suma a la drástica reducción de 129 millones registrada en marzo. Esta contracción acelerada responde directamente a las perturbaciones en el Golfo Pérsico, el "corazón" del suministro petrolero mundial.
El factor Ormuz y la diplomacia de presión
El foco de la crisis se encuentra en el Estrecho de Ormuz, una vía marítima vital por donde transita gran parte del crudo global y que actualmente se encuentra bajo bloqueo. Ante este escenario, la atención del mercado se ha desplazado a la gira diplomática del presidente Donald Trump en China.
El objetivo de Washington es claro: convencer al presidente Xi Jinping de utilizar su influencia como principal comprador de crudo iraní para presionar a Teherán y lograr la reapertura del estrecho. China, por su parte, ha mantenido una postura cauta, abogando por soluciones diplomáticas mientras enfrenta las sanciones estadounidenses impuestas a las refinerías que procesan petróleo de Irán.
Comportamiento de los precios A pesar de la escasez física de barriles, los precios internacionales registraron un leve respiro este miércoles, influenciados por las expectativas de las negociaciones en Asia y la liberación estratégica de reservas de emergencia para paliar el déficit.
Brent (Mar del Norte): Cedió un 1,99%, situándose en 105,63 dólares para entrega en junio.
WTI (EE. UU.): Perdió un 1,14%, alcanzando los 101,02 dólares por barril.
Perspectivas de volatilidad
La AIE ha sido tajante al advertir que la estabilidad actual es frágil. La combinación de reservas agotadas y el inicio del período de máxima demanda en el hemisferio norte (verano) hace prever que la volatilidad regresará con fuerza si no se restablece el flujo desde el Golfo. El mercado petrolero opera hoy al límite, donde cualquier traspié diplomático podría disparar nuevamente el valor del combustible a nivel global.