La OMS ha actualizado sus estimaciones, pasando de los 15 millones de decesos proyectados anteriormente a los 22,1 millones actuales. Esta nueva cifra significa que, por cada muerte registrada oficialmente por Covid-19, ocurrieron al menos dos muertes adicionales que no fueron contabilizadas en su momento o que fueron consecuencia indirecta de la emergencia.
2021: El año del colapso
El punto más crítico de la crisis se vivió en 2021, año en el que se registraron 10,4 millones de muertes en exceso. Alain Labrique, director del Departamento de Datos de la OMS, explicó que este peak se debió a la irrupción de variantes más agresivas, como la Delta, sumada a una presión insostenible sobre las redes sanitarias que impidió la atención de otras patologías.
En términos comparativos, mientras que en 2020 la mortalidad global fue un 6,2% superior a lo normal, en 2021 esa cifra se disparó al 17,9%.
Un retroceso de diez años en esperanza de vida
Uno de los datos más alarmantes del informe es el impacto en la longevidad humana. La pandemia revirtió cerca de una década de progresos:
Esperanza de vida: Cayó de 73 a 71 años entre 2019 y 2021.
Esperanza de vida saludable: Descendió de 63 a 61 años en el mismo periodo.
Recuperación desigual
Hacia el año 2023, las estadísticas comenzaron a mostrar señales de alivio, aunque con matices de género. Las mujeres han logrado recuperar los niveles de esperanza de vida previos a la pandemia, mientras que los hombres y la esperanza de vida saludable para ambos sexos aún se mantienen ligeramente por debajo de los registros de 2019. Este hallazgo confirma que la mortalidad total se cebó con mayor intensidad en la población masculina y en los adultos mayores.