La relación bilateral entre Cuba y Estados Unidos ha entrado en una espiral de deterioro acelerado. Este domingo, el canciller cubano Bruno Rodríguez fue tajante al señalar que la isla ejercerá su derecho a la defensa propia "hasta las últimas consecuencias". La retórica del "baño de sangre" surge como respuesta a las informaciones publicadas por el medio Axios, que detallan la compra por parte de la dictadura de más de 300 drones militares.
La amenaza de los drones
Fuentes de inteligencia estadounidense sostienen que La Habana no solo adquirió estos equipos de Moscú y Teherán, sino que ya debate escenarios de uso contra objetivos críticos:
Base Naval de Guantánamo: El régimen califica esta presencia como una "usurpación" de su territorio.
Buques estadounidenses: Posibles ataques en aguas del Caribe.
Territorio de Florida: La cercanía geográfica permite que drones iraníes y rusos representen una amenaza directa al continente.
La advertencia de la CIA y el "Factor Trump"
Hace pocos días, el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó una inusual visita a La Habana para entregar una advertencia personal: Cuba no puede seguir siendo plataforma para adversarios hemisféricos. Sin embargo, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío tildó estas acusaciones de "inverosímiles" y aseguró que Washington solo busca preparar el terreno político para una invasión.
Este endurecimiento ocurre en un contexto geopolítico clave: la reciente caída de Nicolás Maduro en Venezuela a inicios de 2026 ha dejado al régimen cubano sin su principal aliado regional. En este escenario, el presidente Donald Trump ha sugerido públicamente la posibilidad de avanzar contra la dictadura castrista, mientras el Departamento de Justicia evalúa presentar cargos históricos contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de "Hermanos al Rescate" en 1996.
Crisis interna y presión externa
Mientras los discursos bélicos escalan, la realidad dentro de la isla es de colapso. Cuba enfrenta apagones masivos y una escasez crónica de combustible. Para analistas internacionales, la compra de drones y el discurso de confrontación podrían ser un intento del régimen de Díaz-Canel por desviar la atención de la crisis económica interna y cohesionar a la población ante un "enemigo externo", elevando el riesgo de un error de cálculo militar en la región.