El comercio exterior magallánico ha demostrado una resiliencia notable en el inicio de 2026. Los US$ 189,2 millones exportados en marzo no son solo una cifra récord para el mes, sino el reflejo de una industria que ha sabido diversificar sus productos y encontrar nuevos nichos en un escenario global complejo.
La industria como motor inamovible
El sector Industria sigue siendo el pilar fundamental de la economía regional, concentrando un abrumador 97,6% del total de las exportaciones. Dentro de este segmento, destacan dos grandes protagonistas:
Alimentos: Con envíos por US$ 105,7 millones (un alza del 45,2%), impulsados principalmente por la industria pesquera y acuícola.
Energía: El rubro de refinación de petróleo y derivados duplicó sus cifras respecto al año anterior (+102,1%), consolidando a Magallanes como un polo energético clave.
El "Factor China" y el eje americano
Si bien América sigue siendo el principal receptor de productos regionales (70,9% del total), con Brasil (US$ 66,8 millones) y Estados Unidos (US$ 42,2 millones) a la cabeza, todas las miradas se posan sobre el mercado asiático.
En solo doce meses, las exportaciones a China pasaron de US$ 4 millones a más de US$ 33,3 millones, un incremento del 734,4%. Este crecimiento no es solo monetario, sino también de volumen físico: China pasó de recibir 441 toneladas a más de 121 mil toneladas, transformándose en el principal motor de expansión logística para la región.
La caída del mercado europeo
En la otra vereda, Europa registró una baja significativa del 34,6%. La caída más dramática se observó en Rusia, mercado que prácticamente desapareció del radar exportador magallánico con un desplome del 96,3%, fenómeno vinculado a las restricciones internacionales y los cambios en las rutas comerciales derivados del contexto geopolítico global.
Expectativas de inversión
Para los especialistas, estas cifras no son fortuitas. El interés internacional por Magallanes, potenciado por proyectos de energías limpias y la solidez de la industria alimentaria, está atrayendo nuevas inversiones. El aumento del 116,2% en el volumen físico de mercancías enviadas al extranjero plantea ahora un desafío logístico: la necesidad de mejorar la infraestructura portuaria para sostener este ritmo de crecimiento hacia los mercados asiáticos.