La papa es mucho más que un acompañamiento en las mesas de Magallanes; es un relato de migración, esfuerzo y adaptación climática. Bajo esta premisa, AIMA Restaurant ha diseñado una experiencia que busca reconectar a la comunidad con este producto esencial.
De la huerta a la alta cocina El chef Fabrizio Aciares
lidera la propuesta técnica, explorando la versatilidad de las variedades locales. Durante los once días de celebración, los comensales podrán degustar una carta diseñada para elevar el ingrediente: desde pan de papa recién horneado y cremoso de papa, hasta innovaciones como waffles de papa y galletas de papa con mantequilla de hongos.
"Nos interesa mostrar cómo un ingrediente simple puede alcanzar una enorme complejidad culinaria cuando existe respeto por el origen", explica Aciares, enfatizando que la papa posee una memoria territorial que define el sabor de la Patagonia.
Soberanía alimentaria y productores locales
Uno de los ejes fundamentales de la Fiesta de la Papa es la visibilización de quienes trabajan la tierra. Los suministros para este menú especial provienen directamente de agricultores de la comuna de San Gregorio y sectores rurales de Punta Arenas. Estos productores son los guardianes de variedades históricas que han pasado de generación en generación, resistiendo el paso del tiempo y las inclemencias del clima austral.
Martín Perdomo, socio de AIMA, destaca el vínculo histórico con Chiloé, desde donde llegaron las primeras semillas y familias que construyeron la cultura local. "En AIMA entendemos la gastronomía como patrimonio vivo", señala Perdomo, invitando a residentes y turistas a redescubrir la papa no solo como alimento, sino como un símbolo de resistencia y arraigo cultural.