El Hospital Clínico de Magallanes ha dejado de ser un espacio exento de los riesgos delictuales que afectan a la zona. Un reciente intento de un recluso por arrebatar el arma a un gendarme mientras recibía atención médica puso a prueba los protocolos internos. Aunque el director del HCM, Ricardo Contreras, aclaró que el personal de salud no resultó afectado y que, por el contrario, colaboraron activamente en la reducción del sujeto, el hecho aceleró un plan de seguridad que ya estaba en carpeta.
Rondas preventivas y coordinación policial
Una de las medidas más visibles es la presencia activa de la fuerza pública. Según detalló el subdirector de Operaciones, Luis Leiva, se han oficializado rondas preventivas por parte de Carabineros, quienes mantienen entrevistas constantes con los guardias de seguridad del hospital. "Esta coordinación con las policías y Gendarmería ha dado efectividad y permite un trabajo conjunto mucho más fluido", señaló Leiva.
Inversión en tecnología: Botones de pánico y nuevas cámaras
El plan de blindaje del HCM no se limita a la presencia humana, sino que apuesta fuertemente por la vigilancia tecnológica:
Monitoreo Centralizado: Se encuentra en etapa de licitación un sistema ampliado de cámaras de vigilancia que permitirá una supervisión total desde una central de mando.
Botones de Pánico: Actualmente se están implementando dispositivos de alerta inmediata en los puntos de mayor afluencia de público, como Urgencias y ventanillas de atención.
Control de Accesos: Se han optimizado los puntos de entrada para registrar de manera más estricta a quienes ingresan al edificio.
Con estas medidas, el Hospital Clínico busca recuperar la sensación de seguridad en sus pasillos, asegurando que la atención de salud sea la única prioridad tanto para los habitantes de Punta Arenas como para el personal que debe operar bajo condiciones de alta presión.