La incertidumbre sobre el paradero y estado de salud de los cuatro ciudadanos chilenos que integraban la expedición humanitaria Global Sumud llegó a su fin este jueves. Tras cumplirse 72 horas desde su captura en el mar Mediterráneo, Víctor Chanfreau, Claudio Caiozzi, Carolina Eltit e Ignacio Ladrón de Guevara aterrizaron en el aeropuerto de Estambul, Turquía, tras ser expulsados oficialmente por el Estado de Israel.
La travesía de los activistas nacionales se vio interrumpida el pasado lunes, cuando la flota de aproximadamente 50 embarcaciones, que transportaba a cerca de 430 personas de diversas nacionalidades, fue interceptada por barcos militares israelíes al oeste de Chipre. El operativo se realizó en aguas internacionales, donde las fuerzas israelíes abordaron las naves y trasladaron por la fuerza a todos los tripulantes hacia el puerto de Ashdod. Desde allí, el grupo fue derivado a la unidad penitenciaria de Ktziot, periodo durante el cual se mantuvo un apagón comunicacional que fue denunciado por organismos de derechos humanos.
Desde Santiago, el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrel) informó que, a través de sus embajadas en Tel Aviv y Ankara, se realizaron gestiones permanentes para garantizar la integridad de los connacionales. A su arribo a suelo turco, los chilenos fueron recibidos por la cónsul de Chile en Ankara, quien se desplazó hasta Estambul para coordinar la asistencia médica, legal y logística necesaria para su pronto retorno al país.
Por su parte, el Gobierno de Israel defendió la legalidad del operativo a través de un comunicado de su Cancillería, asegurando que no permitirán ninguna violación al bloqueo naval que pesa sobre la Franja de Gaza. El portavoz de exteriores, Oren Marmorstein, calificó la misión de la flotilla como una "maniobra de relaciones públicas al servicio de Hamás", dando por terminada la intervención con la deportación masiva de todos los activistas extranjeros.
En Estambul, los ciudadanos chilenos fueron trasladados junto al resto de los liberados al Instituto de Medicina Forense, donde se les realizaron peritajes médicos como parte de una investigación iniciada por la fiscalía turca ante posibles denuncias de maltrato durante la detención. A pesar del traumático episodio y la confiscación de equipos, varios integrantes de la delegación internacional manifestaron su intención de persistir en futuros intentos por llevar ayuda humanitaria a la zona de conflicto.