El glaciar Perito Moreno, emblema de la Patagonia, se ha transformado en un laboratorio natural de escala global. A diferencia de las observaciones tradicionales, este estudio utilizó sensores sísmicos para captar las vibraciones generadas cada vez que el hielo se fractura o colapsa. Esta técnica permitió registrar eventos que muchas veces pasan desapercibidos para el ojo humano o las cámaras convencionales.
Fracturas con "mapa de ruta"
Uno de los hallazgos más relevantes es que el glaciar tiene puntos críticos de ruptura. Según Leoncio Cabrera, sismólogo y académico de la UC, los desprendimientos "se concentran en zonas específicas del glaciar donde el hielo presenta mayores deformaciones y velocidades de flujo". En lugar de ser un proceso caótico, el coloso sigue una dinámica dictada por la física de su propio desplazamiento sobre el lecho rocoso.
Monitoreo 24/7 sin importar el clima
La gran ventaja de esta tecnología es su resolución temporal. Mientras que los satélites dependen de cielos despejados y luz solar, los sismómetros operan de forma continua:
Visión Nocturna: Captan desprendimientos durante la noche.
Resistencia Climática: Funcionan bajo nevadas o tormentas intensas, comunes en la región austral.
Precisión: Al combinar estos datos con cámaras time-lapse, los científicos lograron una trazabilidad inédita de la pérdida de masa glaciar.
Un sensor para el futuro hídrico
En un escenario de calentamiento global, comprender cómo y por qué se rompen los glaciares es vital. Los investigadores advierten que estas herramientas abren una nueva era en el monitoreo ambiental. Al conocer los puntos de mayor fragilidad del Perito Moreno, se pueden proyectar de mejor manera los efectos del cambio climático sobre las reservas de agua dulce y el equilibrio hídrico de la zona austral.