El debate sísmico se reactivó tras el temblor que afectó a la región de Antofagasta, el cual fue descrito por Lagos como un movimiento intraplaca de profundidad intermedia, caracterizado por ser "rápido, súbito e intenso". Sin embargo, la atención de la ciencia no está puesta solo en lo que pasó, sino en lo que podría venir.
Los dos puntos críticos del norte
Marcelo Lagos fue categórico al señalar las dos zonas donde la acumulación de energía es preocupante:
De Iquique a Mejillones: Esta franja, que llega incluso hasta Taltal, presenta un acoplamiento importante. Según el experto, es una zona que la ciencia observa con detención por estar "cargada".
Costa de Atacama (Taltal a Huasco): Este sector representa una de las mayores incógnitas y riesgos, ya que no ha registrado un gran terremoto desde noviembre de 1922. Al haber pasado más de un siglo, el "presupuesto energético" acumulado es considerable.
"Eso no es asustar, es historia, son datos científicos y cálculos", enfatizó Lagos, subrayando la importancia de la preparación sobre el pánico.
La normalidad de un país sísmico
Por otro lado, Sergio Barrientos aportó una visión institucional, recordando que la región de Antofagasta es probablemente la más activa del país. "Este tipo de temblores en esa región no son inusuales", explicó, añadiendo que la sismicidad es el motor constante del norte grande.
Para Barrientos, el hecho de que ocurra un sismo de magnitud considerable solo ratifica la realidad tectónica de Chile: un país diseñado por la naturaleza para enfrentar grandes eventos telúricos de forma periódica. La autoridad enfatizó que la cultura de prevención debe ser permanente, dado que la geografía nacional no permite bajar la guardia en ninguna región.