El comercio electrónico en Chile ha dejado de ser una tendencia para convertirse en un pilar estructural del consumo nacional. Durante el primer trimestre de 2026, las ventas digitales del retail no solo anotaron un crecimiento del 6,5%, sino que alcanzaron una participación récord del 24,2% sobre el total de las ventas de empresas con formato híbrido (presencial y digital).
En regiones aisladas geográficamente como Magallanes, este fenómeno cobra un valor estratégico. Ante las distancias y una oferta local que a veces resulta insuficiente, los consumidores de Punta Arenas y Puerto Natales han encontrado en las plataformas digitales la solución para acceder a variedad y precios competitivos.
El reporte de la CNC destaca que marzo fue el mes "estrella" del periodo, con un salto del 12,2% en las ventas online. Este dinamismo fue impulsado por campañas promocionales anticipadas que resonaron con fuerza en la zona austral.
En cuanto a qué están comprando los chilenos —y particularmente los magallánicos—, los datos son categóricos:
Vestuario: Creció un 28%, destacando la ropa femenina con un impresionante aumento del 36,9%.
Calzado: Registró un incremento del 33,9%.
Estos segmentos son históricamente críticos en Magallanes, donde el recambio estacional y la necesidad de prendas técnicas para el invierno movilizan gran parte del presupuesto familiar hacia tiendas online que ofrecen mayor stock de tallas y marcas que no llegan a los locales físicos de la región.
A pesar de las cifras positivas, la gerente de Estudios de la CNC, Bernardita Silva, advierte sobre un consumidor "más selectivo". Mientras la moda y el calzado vuelan de los carritos virtuales, los bienes durables enfrentan un escenario complejo:
Muebles: Sufrió una caída del 10,6%.
Línea Hogar: Retrocedió un 2,6%.
Electrónica: También mostró signos de debilidad.
En el caso específico de Magallanes, este desinterés por productos voluminosos tiene una explicación adicional: el costo logístico. El traslado de muebles o grandes electrodomésticos hacia la región suele implicar gastos de envío que, en ocasiones, igualan o superan el valor del producto, desalentando la compra digital en favor de las alternativas disponibles en el comercio regional o la Zona Franca.