Una de las redes de voluntariado de base religiosa con mayor crecimiento e impacto humanitario a nivel global continúa dejando su huella social en el extremo sur de Chile. La Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial consolidó un nuevo hito en su bitácora de asistencia comunitaria al superar la barrera de las 47 mil iniciativas de bienestar social desplegadas de forma simultánea en todo el planeta, vinculando sus macroprogramas de las Naciones Unidas con intervenciones de mejoramiento residencial en la Región de Magallanes en este mes de junio de 2026.
La organización internacional, cuya feligresía global se empina por sobre los 3,7 millones de miembros activos distribuidos en más de 7.500 comunidades de 175 países, destaca en el mundo teológico por una doctrina particular: basan sus prácticas en el cumplimiento estricto de las enseñanzas de la Iglesia primitiva del Nuevo Pacto y en la fe en las figuras de Dios Padre y Dios Madre. Esta visión espiritual es el motor que impulsa a sus fieles a desplegar brigadas de ayuda en seis ejes de acción crítica: respuesta al cambio climático, erradicación de la pobreza, soporte educativo, salud, desarrollo sostenible y la promoción de la paz inclusiva.
Esta masiva trayectoria de ayuda humanitaria le ha valido a la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial la cosecha de más de 5.800 condecoraciones y galardones de Estado a nivel internacional. Entre las distinciones más prestigiosas destacan el Premio del Presidente de los Estados Unidos al Servicio Voluntario, la Orden al Mérito Presidencial de Corea del Sur, el Premio de la Reina del Reino Unido al Servicio Voluntario, además de honores oficiales otorgados por los Congresos y ministerios de Brasil y Perú.
Sin embargo, los miembros de la congregación enfatizan que el verdadero valor de los premios se valida cuando la ayuda se territorializa en los barrios más apartados del globo. En el caso de Punta Arenas, las cuadrillas de voluntarias concentraron sus esfuerzos de invierno en ejecutar mejoras de habitabilidad e infraestructura en el Hogar de Ancianos “Elian Reflejos del Mar”, recinto que cobija a adultos mayores en situación de vulnerabilidad social y económica.
La intervención en el hogar de larga estadía incluyó faenas de pintura estructural, reparación de muros dañados por la humedad invernal y el reacondicionamiento completo de los dormitorios de los residentes. La voluntaria magallánica Marcia Uribe Hernández (46), quien lideró una de las células de trabajo junto a sus compañeras de fe Gloria y Krisna, relató la profunda carga emocional de la jornada:
“Fue una experiencia profundamente enriquecedora para nuestras vidas. Trabajamos con mucho cariño y dedicación en la pintura, el orden y el arreglo integral de una habitación destinada a una abuelita del hogar. El momento más hermoso y gratificante de toda la jornada fue ver su sonrisa de par en par al ingresar y notar que su pieza había quedado completamente renovada y acogedora. Ese simple gesto de alegría me recordó que los actos de amor inspirados por Dios Madre, por pequeños que parezcan en el espacio, pueden cambiar la vida y el ánimo de una persona”, confesó Uribe.
Desde la vocería de la Iglesia de Dios en la Patagonia recalcaron que la misión institucional para el presente año legislativo es continuar articulando redes con los municipios y centros asistenciales de la zona, promoviendo el bienestar mediante acciones de campo que inyecten empatía, dignidad y compromiso solidario en cada rincón del territorio austral.