Una silenciosa pero devastadora crisis de salud pública, agudizada por los factores geográficos, climáticos y de infraestructura asistencial que configuran la vida en el extremo sur del país, mantiene bajo máxima alerta a las comunidades escolares y los equipos médicos de la zona austral. La Región de Magallanes y de la Antártica Chilena enfrenta un preocupante y sostenido aumento en las tasas de suicidio, un fenómeno epidemiológico que ha golpeado con especial crudeza y saña a los segmentos de adolescentes y jóvenes adultos.
Frente a este escenario, la sicóloga experta en salud emocional y contención clínica, Romina Vera Iglesias, alzó la voz para advertir que el territorio padece las consecuencias de un cuadro multicausal, donde las condicionantes del aislamiento geográfico, el déficit crónico de conectividad y el agotamiento sicológico se han fusionado con dinámicas contemporáneas de alto riesgo, como el impacto nocivo y desregulado de las pantallas en la salud mental de los estudiantes.
De acuerdo con el análisis de la especialista, las características socioambientales de la duodécima región juegan un rol catalizador que deteriora de forma acelerada las barreras de contención afectiva de las nuevas generaciones. “El aislamiento geográfico y social es profundamente tóxico a nivel emocional y termina afectando, sobre todo, a la gente más joven”, advirtió Vera.
La profesional enfatizó la necesidad urgente de derribar los mitos culturales en torno a los cuadros siquiátricos, explicando que los estados de vulnerabilidad extrema no siempre se manifiestan a través del llanto o la postración:
“Es imperativo que los padres y el entorno entiendan que la depresión severa puede mostrarse perfectamente detrás de una sonrisa o un desempeño cotidiano normal. Ahí es donde radica la importancia de construir un vínculo profundo con los hijos, hermanos o parejas; solo ese nivel de conocimiento mutuo permite ver más allá de lo que la persona aparenta en la superficie y detectar a tiempo los cambios sutiles que muchas veces pasan completamente desapercibidos ante el ojo social”, explicó la sicóloga.
Para dotar a los núcleos familiares de Punta Arenas, Natales y Porvenir de herramientas prácticas de detección temprana, los comités de salud mental sugieren mantener máxima atención frente a la aparición simultánea o progresiva de los siguientes indicadores de quiebre emocional:
Aislamiento Radical: Pérdida repentina y prolongada de interés en participar de actividades habituales (deportes, hobbies, juntas de amigos) y reclusión excesiva en el espacio privado.
Virajes Anímicos: Cambios bruscos, erráticos e inexplicables de humor, conductas inesperadas de irritabilidad o episodios de agresividad sin un gatillante proporcional.
Despedidas Implícitas: Expresiones recurrentes de desesperanza respecto al futuro, verbalización de frases ligadas a la inutilidad del ser o la entrega sorpresiva de bienes preciados acompañada de discursos de cierre.
La sicóloga Romina Vera Iglesias no eludió la responsabilidad del Estado en la contención de esta crisis, cuestionando con dureza las limitaciones presupuestarias y de personal especializado que sufre el sistema público de salud mental en Magallanes. Centros como los Centros de Salud Mental Comunitaria (Cosam) reciben actualmente una carga superior a los mil usuarios mensuales, arrastrando una lista de espera severa y careciendo de los recursos financieros básicos para garantizar seguimientos domiciliarios y atenciones continuas.
"El suicidio no es necesariamente un deseo biológico de morir, sino un mecanismo desesperado por dejar de sentir un dolor sicológico que resulta intolerable. Por lo mismo, el sistema no puede limitarse a la entrega de fármacos; debe garantizar acompañamiento y acceso real a psicoterapias de mediano plazo", advirtió.
Finalmente, la experta abordó la dolorosa huella que deja el deceso en los sobrevivientes, quienes suelen enfrentarse a un calvario de culpa y estigmatización vecinal. Ante cualquier situación de riesgo o ideación suicida, es vital recordar que en Chile existe la línea telefónica gratuita 4141 de prevención del suicidio, un canal del Minsal disponible todo el año (24/7), atendido por psicólogos expertos listos para contener emergencias.