Una conmovedora pero firme cruzada social y humanitaria se abre paso con fuerza en el extremo austral del país para hacer frente a una de las realidades más duras de la salud pública regional. La directiva de la agrupación “Guerreros de la vida” se encuentra trabajando activamente en el levantamiento de una red de contención y acompañamiento integral para niños con diagnóstico de cáncer y sus familias, buscando sumar el respaldo de instituciones del Estado para impulsar iniciativas conjuntas que mejoren sustantivamente la calidad de vida de los pequeños pacientes oncológicos.
El colectivo, que surgió de forma mancomunada gracias al impulso de un comprometido grupo de mujeres magallánicas, sostuvo recientemente una importante reunión de coordinación con el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich. Durante la cita, el jefe comunal acogió las urgentes inquietudes del estamento y comprometió el apoyo de los dispositivos municipales para visibilizar y aliviar la carga de quienes enfrentan esta compleja enfermedad.
La coordinadora general de la agrupación, Constanza Barría, explicó que la organización nació a partir de las alarmas sanitarias oncológicas latentes y la sentida necesidad de generar una plataforma de auxilio real para los hogares de la zona.
Barría enfatizó que la insularidad y la falta de especialistas en la Patagonia imponen un doble desafío para los pacientes infantiles de Magallanes, obligándolos a vivir un duro exilio médico:
Testimonio de Desarraigo: “Queremos dar testimonio directo de lo que significa el cáncer infantil y de cómo golpea de forma diferenciada a Magallanes, una región extrema donde el 100% de los niños deben trasladarse obligatoriamente fuera de la zona para recibir sus tratamientos de quimioterapia o cirugías. Esto genera dramáticos procesos de desarraigo familiar, laboral y escolar. Por eso estamos construyendo una red permanente de acompañamiento para apoyar de la mano a los niños, a sus padres y a sus hermanos”, indicó la coordinadora.
En la actualidad, este colectivo está integrado de forma activa por cerca de 30 personas, sumando durante el último tiempo a papás y mamás que ya han vivido la experiencia de acompañar a un hijo en tratamientos de alta complejidad. Barría agregó que están levantando un catastro estadístico local: "Hemos visto un incremento de casos y eso nos impulsa a seguir trabajando. El cáncer infantil es distinto al de adultos porque no puede prevenirse con hábitos; por eso es tan vital la detección oportuna y el soporte posterior".
Más allá de los evidentes costos de pasajes y estadías en Santiago o Valparaíso, la agrupación apunta a sanar el desgaste invisible que sufren los núcleos familiares. Al respecto, la coordinadora de apoyo de la organización, Jesica Guerrero, detalló que una de las carencias más agudas de la política pública está ligada al impacto de la salud mental:
El Impacto Psicológico: “Existen profundas dificultades económicas por los viajes, pero muchas veces lo más complejo e invalidante es el aspecto psicológico. Tener un niño con un diagnóstico de cáncer afecta el equilibrio de toda la familia, desestabiliza a los hermanos y desgasta a los cuidadores. Por eso es tan necesario e indispensable contar con espacios comunitarios de apoyo, escucha activa y acompañamiento empático”, manifestó Guerrero.
Con el fin de seguir ampliando este tejido de solidaridad, desde "Guerreros de la vida" realizaron un llamado abierto a toda la comunidad de Punta Arenas y las provincias de la región a conocer de cerca su labor y sumarse a sus canales digitales de redes sociales, plataformas donde comparten información médica útil, testimonios de superación y las distintas actividades benéficas orientadas a fortalecer este refugio de amor y resiliencia en Magallanes.
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