Un escenario de profunda preocupación, malestar transversal entre los productores ganaderos y alertas por la seguridad del tránsito internacional mantiene en vilo a las localidades fronterizas de la estepa magallánica. Los habitantes y trabajadores rurales de la comuna de San Gregorio se declararon en estado de alerta tras denunciar el severo impacto provocado por prácticas de tiro con vehículos blindados del Ejército de Chile.
De acuerdo con las denuncias formales estampadas por los administradores de los predios aledaños, las maniobras de fuego y desplazamiento de piezas de artillería mecanizada se concentraron durante la tarde del pasado martes, prolongándose de forma ininterrumpida entre las 15:00 y las 19:00 horas en el interior del predio fiscal Santa María.
El principal foco de conflicto y detonante de la alarma pública radica en el posicionamiento geográfico elegido por las unidades castrenses para percutar los disparos. Los ovejeros reportaron con indignación que los estruendos de alto calibre se ejecutaron a menos de 200 metros de la transitada ruta internacional CH-255 —vía estratégica que conecta con el paso fronterizo Monte Aymond y el tránsito hacia la provincia de Tierra del Fuego— y a escasa distancia de las viviendas de las familias de la zona.
Las detonaciones y las ondas de choque provocaron inmediatas consecuencias en el entorno productivo y ecológico de la comuna:
Impacto Ganadero: Las explosiones desataron masivas e incontrolables estampidas de ganado ovino y caballar al interior de las estancias privadas colindantes, arriesgando la pérdida de animales, la rotura de alambrados perimetrales y accidentes en el marco de la pre-parición invernal.
Daño Ecológico: El estruendo alteró de forma crítica los patrones de nidificación y resguardo de la rica fauna nativa de la estepa patagónica, registrándose huidas masivas de manadas de guanacos y bandadas de aves protegidas como caiquenes y abutardas.
Los operarios de las estancias afectadas evaluaron inicialmente solicitar la presencia de Carabineros de Chile para constatar el nivel de ruidos molestos. Sin embargo, testigos de las maniobras confirmaron que en el sector ya se encontraban estacionadas patrullas policiales y una ambulancia militar de campaña, lo que a juicio de los vecinos evidencia que el mando institucional estaba en conocimiento del riesgo, pero omitió levantar medidas de mitigación acústica o cortes preventivos de tránsito para resguardar a los conductores frente al avistamiento de humo o proyectiles.
Los residentes de San Gregorio cuestionaron con dureza el criterio táctico del Ejército, recordando que el predio estatal Santa María posee una superficie total que ronda las 10.000 hectáreas de terreno hacia el interior, por lo que resulta incomprensible que las municiones de guerra se hayan detonado en las áreas bajas pegadas a la civilidad. La comunidad exigió de forma urgente un pronunciamiento oficial por parte de la V División de Ejército y del Ministerio de Defensa, solicitando que los futuros ejercicios se confinen a los polígonos del corazón de la pampa para proteger el motor ganadero de Magallanes.