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Vecinos advierten “justicia por cuenta propia” si no aumenta presencia policial

policial
30/06/2026 a las 08:25
Periodista Web 1
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La etapa dos de Brisas del Estrecho en Punta Arenas se ha convertido en el blanco de grupos de delincuentes que destruyen los vidrios de los automóviles para sustraer objetos de valor en segundos. Los residentes acusan un abandono total por parte de las fuerzas de orden, asegurando que las patrullas "no llegan nunca" cuando se reportan los delitos. La indignación escaló tras el ataque al vehículo de un colectivero, su fuente de sustento familiar, levantando alarmas entre los pobladores, quienes bajo reserva de identidad admiten estar dispuestos a "tomar la justicia por sus propias manos".

Una profunda crisis de seguridad vecinal, marcada por el desamparo institucional, el miedo a represalias armadas y una preocupante escalada de tensión comunitaria que amenaza con desbordable violencia por mano propia, mantiene en alerta máxima a un vasto sector residencial del sector sur. Los habitantes del condominio Brisas Austral, específicamente en la etapa dos de Brisas del Estrecho, denunciaron una seguidilla de robos de especies desde el interior de sus vehículos.

A través del análisis técnico de los registros de las cámaras de seguridad privadas del complejo, los propios afectados lograron comprobar de forma fehaciente el descarado modus operandi de los antisociales. Se trata de grupos compuestos mayoritariamente por adolescentes y jóvenes quienes, actuando con total impunidad en horas de la noche y la madrugada, proceden a romper los vidrios laterales de los automóviles estacionados para sustraer bolsos, herramientas y objetos de valor en cuestión de segundos.

“Llamamos y no llegan nunca”: La frustración con las policías

El descontento y la indignación de la comunidad no solo se concentran en la audacia de las bandas juveniles, sino que apuntan directamente a la lenta —o derechamente nula— capacidad de respuesta de las fuerzas de orden y seguridad de la comuna. Los residentes manifestaron su impotencia ante la desprotección del cuadrante:

“Nosotros necesitamos con urgencia que pasen más a hacer patrullajes preventivos, porque cuando uno llama al nivel 133 o a los números del cuadrante, no llegan nunca. Siempre la respuesta de la central es que las patrullas están ocupadas en otros procedimientos de la ciudad y no llegan a tiempo. Así, los malandros se van caminando del condominio y, ya cuando los policías aparecen luego de varios minutos o incluso horas, los ladrones ya están durmiendo tranquilos en sus casas”, acusó con rabia uno de los vecinos damnificados.

La preocupación es generalizada al interior del condominio, al punto que la gran mayoría de los denunciantes prefiere resguardar estrictamente su identidad por un fundado temor a sufrir represalias o ataques en sus viviendas por parte de estos menores de edad que merodean el sector de forma continua y planificada.

Ataque al sustento familiar y el peligro de la autotutela

El impacto socioeconómico de esta ola de robos caló hondo en la convivencia del pasaje al afectar de forma directa la fuente laboral de familias trabajadoras. Uno de los casos que mayor solidaridad y molestia generó entre los pobladores fue el ataque perpetrado contra el automóvil de un colectivero del sector.

“Al vecino del colectivo le cuesta un mundo salir día a día temprano a trabajar con el frío y la escarcha, y más encima vienen estos tipos y le dañan el auto, que es su herramienta de trabajo, su fuente de alimento y con lo que mantiene a su familia. Entonces la situación es desesperante y compleja”, relató un residente bajo estricta reserva.

Esta preocupante acumulación de desamparo estatal ha empujado a la comunidad de Brisas del Estrecho a plantearse públicamente escenarios extremos de autodefensa frente a la falta de respuestas de la autoridad:

  • Temor a armas de fuego: “La verdad es que dan ganas de salir a defender lo tuyo, pero a veces uno no se da ni cuenta y estos cabros andan armados, lo que hace todo muy peligroso”, advirtieron.

  • Riesgo latente de linchamientos: “La idea es que la gente pueda ayudarnos entre todos, agruparnos y bajar en bloque, pero tomar la justicia por nuestras propias manos... La cosa es que no pueden seguir robando como si nada. Si nos organizamos y tomamos la justicia por nuestras manos, lo más probable es que esos delincuentes no queden buenos para nada”, sentenció drásticamente uno de los voceros vecinales.

Ante este adverso escenario, donde el descontento comunal amenaza con transformarse en un estallido de violencia civil en las calles del condominio, los habitantes de Brisas Austral reiteraron un llamado de máxima urgencia a la prefectura de Carabineros de Chile y a la Dirección de Seguridad Municipal de Punta Arenas para que incrementen de manera inmediata los patrullajes antes de que la crisis derive en una tragedia.


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