La articulación de una agresiva agenda de diplomacia corporativa orientada a revertir una década de estancamiento de capitales en el cono sur, el fin de la discrecionalidad burocrática en las evaluaciones de impacto ambiental y la propuesta de un blindaje macroeconómico transfronterizo marcan el balance de la primera salida oficial del Ejecutivo chileno hacia el Atlántico. El Presidente de la República, José Antonio Kast, concluyó con éxito su gira oficial por la República Oriental del Uruguay tras dictar una clase magistral ante el foro económico de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), hito de fomento e integración bilateral verificado en los salones principales del Hotel Radisson Victoria Plaza de Montevideo este miércoles 1 de julio de 2026.
Ante un auditorio colmado por los principales CEO de la banca rioplatense, líderes industriales, diplomáticos internacionales y el expresidente uruguayo Luis Alberto Lacalle de Herrera, el Mandatario chileno expuso los resultados operacionales de sus primeros 113 días de Gobierno, periodo en el cual su administración ha implementado un drástico giro pro-mercado sustentado en tres ejes: la restitución de la seguridad pública, la reactivación del crecimiento a través de incentivos tributarios y la reconfiguración de la red laboral de subsidios a la vulnerabilidad.
El núcleo del discurso presidencial estuvo centrado en la desburocratización del Estado y la unificación de los criterios de fiscalización técnica. Kast argumentó que la institucionalidad chilena arrastraba vicios administrativos donde los mandos medios de los servicios sectoriales exigían requisitos paralelos por sobre los márgenes de la ley, congelando inversiones mineras, energéticas y de infraestructura:
“Nosotros dijimos que en Chile hay una ley, hay un reglamento y eso es exactamente lo que vamos a aplicar, sin interpretaciones ideológicas. Gracias a cambios en las direcciones técnicas, hemos logrado destrabar entre abril y junio de este año más de $16.000 millones de dólares en proyectos. Si sumamos todo el primer semestre de este 2026, ya son $24.000 millones de dólares en inversión real liberada para iniciar faenas. Esto son hechos, no discursos”, enfatizó el Presidente.
El Mandatario reveló que los ministerios económicos mantienen en carpeta la revisión de 370 macroproyectos adicionales, equivalentes a una inyección latente de $90.000 millones de dólares, los cuales proyectan absorber la masa de desocupación nacional en un horizonte móvil de seis meses a dos años.
Frente al empresariado de la banda oriental, Kast delineó los alcances del Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional enviado al Congreso chileno. La iniciativa no solo busca subsanar el déficit habitacional de más de 8.000 viviendas destruidas por megaincendios forestales en las regiones de Valparaíso, Biobío y Ñuble, sino ejecutar una "reconstrucción institucional" del manejo fiscal y la competitividad internacional del país.
Rebaja al Impuesto Corporativo: El Jefe de Estado reconoció que, pese a integrar la OCDE, Chile ostenta una de las cargas de impuesto a las empresas más elevadas del bloque, erosionando su atractivo. El proyecto apunta a una rebaja sustantiva de este gravamen corporativo.
Invariabilidad Tributaria: Como señal de confianza para las corporaciones extranjeras, el Ejecutivo impulsa la firma de contratos de invariabilidad tributaria sobre ciertos montos de inversión, garantizando por ley que las reglas impositivas y de patentes no sufrirán modificaciones ante eventuales giros políticos internos.
Haciendo eco de las discusiones sostenidas previamente en la Cumbre de Presidentes del Mercosur, el Mandatario chileno fue enfático en señalar que la reactivación económica es inviable sin un control estricto de la seguridad física de las rutas y los centros urbanos. Kast catalogó al narcotráfico, el contrabando de armas y la trata de personas como "distintas líneas de negocio de una sola gran empresa delictual multinacional".
En esa línea, destacó el despliegue de las Fuerzas Armadas y las policías en las provincias del norte de Chile: “Hemos vuelto a recuperar el control de nuestras fronteras de manera drástica. Queremos que todas las personas que lleguen a nuestro territorio lo hagan golpeando la puerta, no por la ventana. Asimismo, hemos terminado con aquellas zonas que mañosamente se pretendían autónomas y donde el Estado no podía entrar; hoy, gracias a los fiscales del Ministerio Público, capturamos a los prófugos en cualquier cuadrante del país”, advirtió, sumando los detalles de un plan penitenciario especial para aislar a los líderes criminales que operaban desde los penales.
En el plano de las relaciones exteriores, Kast dio una potente muestra de continuidad y política de Estado al presentarse flanqueado por una delegación parlamentaria multipartidista liderada por el senador Manuel José Ossandón (presidente de la Comisión de RR.EXT.) y sus ministros de Relaciones Exteriores, Agricultura y Obras Públicas.
En un movimiento estratégico de apoyo mutuo, el Mandatario chileno confirmó que Chile patrocina formalmente el ingreso de Uruguay al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP o TPP-11). A cambio, agradeció el respaldo de Montevideo para que la ciudad de Valparaíso se consolide como la sede oficial de la Secretaría del Tratado BBNJ para la conservación de la biodiversidad oceánica de la ONU, compitiendo contra capitales de China y Europa.
Finalmente, Kast invitó a Uruguay y Bolivia a acoplarse logísticamente al megaproyecto del Corredor Bioceánico —eje vial que conecta físicamente a Brasil, Paraguay, Argentina y las costas del norte de Chile—: “El mercado de Asia es gigantesco y hay espacio para todos. Nosotros queremos prestarles el mejor servicio logístico de la costa pacífica. Nuestros terminales portuarios están expandiéndose para recibir toda la carga que ustedes deseen exportar por un precio módico y altamente competitivo”, concluyó el Presidente, sellando una agenda bilateral inédita marcada por el pragmatismo comercial con las administraciones de Luis Arce en Bolivia, el nuevo gobierno de Perú, el eje de Ecuador, Paraguay y las fluidas mesas de trabajo abiertas con la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.