Un alarmante balance entregó el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) respecto del impacto del intenso sistema frontal que ha golpeado a 11 regiones del país. La directora nacional del organismo, Alicia Cebrián, confirmó que la cifra de personas fallecidas aumentó a 13 a nivel nacional.
Asimismo, las autoridades precisaron que siete personas se mantienen desaparecidas, luego de que durante las últimas horas se sumaran tres denuncias por presunta desgracia en la comuna de San José del Maipo.
En el plano humanitario, el reporte oficial da cuenta de un total de 2.281 personas damnificadas, con una fuerte concentración de daños en las regiones de Valparaíso, La Araucanía y el Biobío.
De igual forma, 1.412 personas permanecen en calidad de albergadas, concentradas principalmente en la Región de Coquimbo, zona fuertemente castigada por el evento meteorológico.
En cuanto a la conectividad e hiperaislamiento vial, la cifra de personas en condición de aislamiento disminuyó de cerca de 100 mil a 63.005 afectados, producto de los trabajos de despeje y rehabilitación de rutas por parte de equipos de emergencia y el Ministerio de Obras Públicas.
La evaluación técnica desplegada en terreno por los municipios y organismos del Estado arrojó las siguientes cifras en materia habitacional:
Viviendas destruidas por completo: 81 inmuebles.
Viviendas con daño mayor: 2.761 estructuras.
Viviendas con daño menor: 19.257 casos.
Viviendas pendientes de evaluación: Cerca de 1.700 catastros en proceso.
De acuerdo con los reportes consolidados por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), las regiones de Coquimbo y Valparaíso encabezan los registros de clientes sin suministro eléctrico.
En materia de suministro de agua potable, la zona norte presenta el panorama más complejo producto de la turbiedad e interrupción del servicio:
Región de Coquimbo: 176.811 clientes afectados.
Región de Atacama: 5.079 clientes sin suministro.
El Gobierno y los equipos de emergencia mantienen el monitoreo permanente ante el riesgo de activación de quebradas y crecidas de cauces que pudieran suscitarse de forma posterior al paso del frente.