Una profunda indignación y preocupación afecta a los habitantes del sector periurbano de Ojo Bueno, en Punta Arenas, producto de una seguidilla de muertes de perros con propietarios debido a presuntos envenenamientos cometidos en la zona.
Ante el aumento de casos, dirigentes vecinales, residentes afectados y el concejal José Becerra acudieron a las dependencias de la Policía de Investigaciones (PDI) para estampar la denuncia formal y solicitar diligencias urgentes. La comunidad califica los hechos como un acto criminal deliberado que pone en peligro no solo a los animales de compañía, sino también a la infancia del sector y a la fauna silvestre nativa.
Según los datos entregados a la policía civil, desde el pasado 3 de julio se contabiliza la muerte de al menos siete perros que contaban con tenencia responsable. Informes emitidos por profesionales veterinarios ratifican que la sintomatología presentada por las mascotas es plenamente compatible con la ingesta de potentes sustancias tóxicas o pesticidas de uso restringido.
Los denunciantes solicitaron la realización de necropsias oficiales a los ejemplares fallecidos y aportaron evidencia material sobre el hallazgo de cebos intencionalmente contaminados depositados en la vía pública y deslindes de parcelas.
Por su parte, Soledad Perkic, presidenta de la Agrupación de Parceleros Aves del Sur, advirtió las implicancias ambientales que podría desencadenar esta práctica ilegal:
"Esto no es un problema menor, es un atentado contra la comunidad y contra el equilibrio ecológico. El veneno disperso en el terreno podría afectar a especies protegidas que transitan por la periferia, como pumas y aves de rapiña, generando un daño ambiental de gran escala", alertó la dirigenta.
Durante la presentación de los antecedentes, el concejal José Becerra enfatizó la urgencia de aplicar el máximo rigor de la ley y solicitó un abordaje integral por parte del Ejecutivo regional:
"Estamos frente a una situación gravísima. No se trata solo de un ataque contra mascotas, sino de un riesgo directo para niños, niñas y la fauna del sector. Exigimos que la PDI active todos los protocolos y que el Gobierno asuma su responsabilidad frente a la sobrepoblación animal y la inseguridad que esto genera", sostuvo la autoridad comunal.
La conmoción local queda de manifiesto en testimonios de residentes como Mónica Urbina, quien relató la pérdida de su mascota en las inmediaciones de su parcela: “Era una perra mansa, de casa, que pertenecía a mi hermano fallecido. La mataron con veneno. Es un acto cruel y cobarde que no podemos dejar pasar”.
La comunidad de Ojo Bueno hizo un llamado generalizado a los vecinos del sector a extremar los resguardos con sus animales, inspeccionar sus patios y aportar cualquier antecedente a las policías para dar con los responsables de estos ataques.
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