El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría impulsando de manera privada la figura del actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino, como un eventual candidato para asumir la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en reemplazo del portugués António Guterres, cuyo mandato concluye a fines de diciembre de 2026.
La información fue divulgada por el periódico estadounidense New York Post, citando fuentes cercanas al jefe de Estado norteamericano. Hasta la fecha, la posible nominación del dirigente italo-suizo no ha sido confirmada por vías diplomáticas ni figura en el registro oficial de candidaturas presentadas ante la Asamblea General del organismo internacional.
De acuerdo con el medio neoyorquino, el mandatario valora el perfil ejecutivo del timonel del fútbol mundial, de 56 años, a quien considera una figura de alcance global con capacidad para articular consensos fuera de los márgenes de la diplomacia tradicional.
La afinidad entre ambas autoridades se consolidó durante el proceso de organización y desarrollo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, cita planetaria disputada conjuntamente en Estados Unidos, México y Canadá.
Durante el torneo, Trump e Infantino mantuvieron una estrecha agenda pública, compartiendo instancias como la ceremonia de premiación tras la final entre Argentina y España, además de gestos institucionales como la entrega del primer Premio de la Paz otorgado por el ente rector del fútbol al mandatario estadounidense.
De concretarse una nominación formal por parte de uno o más Estados miembros, Infantino entraría a competir en el proceso de selección del máximo cargo del organismo multilateral.
En dicha carrera se encuentra la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, quien pese a haber perdido el respaldo institucional del Gobierno chileno en marzo pasado, mantiene vigentes sus aspiraciones diplomáticas con el patrocinio oficial de las administraciones de Brasil y México.
El mecanismo de elección establece que el próximo secretario general será designado por la Asamblea General de la ONU a partir de la recomendación que entregue el Consejo de Seguridad. Al ser Estados Unidos un miembro permanente con derecho a veto dentro de dicho consejo, la posición de la Casa Blanca resulta determinante para dirimir el liderazgo de la entidad para el periodo 2027-2031.