En prisión preventiva quedó Javier Ariel Guerrero Hernández tras ser formalizado por el delito de robo con violencia en el Juzgado de Garantía de Punta Arenas. El hecho ocurrió en calle Manantiales, frente al Colegio Charles Darwin, lugar donde un chofer de taxi colectivo dejó estacionado su vehículo para ingresar brevemente a una librería cercana junto a su hijo menor de edad. Al regresar, la víctima sorprendió al imputado en el asiento interior del automóvil mientras sustraía diversas pertenencias.
Al encarar al intruso para exigirle la devolución de sus cosas y su salida del móvil, Guerrero Hernández reaccionó violentamente, iniciándose un forcejeo que llevó a ambos a caer al suelo. Durante la agresión, el sujeto tomó una botella de vidrio, la rompió e intentó atacarlo, provocándole cortes y erosiones en la zona cervical y en la rodilla. Tras el enfrentamiento, el individuo huyó con un teléfono celular, una billetera con documentación y dinero en efectivo, todo avaluado en unos 240 mil pesos.
La víctima inició una persecución a pie solicitando auxilio a viva voz. Con el apoyo de vecinos y transeúntes del sector, se logró reducir al agresor en la intersección de calle Manantiales con Alberto D'Agostini, manteniéndolo retenido hasta la llegada de personal de Seguridad Municipal y Carabineros. Al momento del registro policial, se constató que el detenido portaba no solo las pertenencias del afectado, sino también otros artículos cuya procedencia no pudo justificar.
En la audiencia de formalización, la Fiscalía expuso los peritajes médicos y los antecedentes reunidos tras el procedimiento. Respecto a la calificación jurídica de los hechos, el fiscal Sebastián Marín precisó que al imputado "se le formalizó por el delito de robo con violencia, por cuanto la víctima sufrió lesiones a propósito de este intento de huir".
Sobre el resultado de la audiencia, el fiscal Marín añadió que "el tribunal estimó que habían antecedentes suficientes para considerar que se configuraba la necesidad de cautela y se dispuso la prisión preventiva del mismo, fijándose un plazo de investigación de 60 días".
Por su parte, la defensa argumentó que los hechos correspondían a un conflicto previo por la prestación de un servicio de transporte que no se habría concretado. No obstante, el magistrado descartó dicha postura al ponderar los testimonios, las fotografías de las especies recuperadas y la constatación de lesiones en la atención médica de urgencia.
Para decretar la medida cautelar de máxima intensidad, el tribunal consideró la gravedad del delito actual y el peligro que representa la libertad del sujeto para la seguridad pública y de la víctima, sumado al evidente riesgo de fuga.
Guerrero Hernández cuenta con un abultado historial delictivo que incluye dos condenas previas: una por robo en lugar no habitado, dictada en 2020 con una pena de 600 días de reclusión, y otra por robo con intimidación, por la que cumplió 5 años y un día de presidio mayor en su grado mínimo.
A este prontuario se suma un hecho aún más reciente: el pasado 28 de julio, apenas días antes de este atraco, el sujeto había sido formalizado en el mismo tribunal por el delito de maltrato de obra a Carabineros y amenazas.