La visualización de góndolas desprovistas de frutas y verduras en diversos supermercados de Punta Arenas durante el reciente fin de semana encendió la preocupación de los vecinos, quienes difundieron masivamente la situación a través de redes sociales aludiendo a un eventual desabastecimiento de mercancías en la zona austral.
Frente a esta inquietud, el seremi de Economía, Francisco Birke, realizó consultas directas con los titulares de Hacienda, Manuel José Correa, y de Transportes, Allan Stowhas, confirmando que no existen reportes oficiales ni anomalías aduaneras ni alertas gremiales sobre quiebres de stock.
Con dichos antecedentes, la autoridad económica descartó en forma tajante la existencia de un desabastecimiento estructural en la región de Magallanes, atribuyendo las alteraciones puntuales a factores climáticos registrados en la zona central y norte del país.
El seremi Birke detalló que si bien el Paso Fronterizo Los Libertadores (Región de Valparaíso) se ha mantenido cerrado por frentes meteorológicos, el flujo terrestre hacia el sur continúa operativo por rutas alternativas:
"El Paso Cardenal Samoré está funcionando dentro de su normalidad en un horario de 8 a 18 horas. Los gremios de transporte no nos han comunicado alguna observación y entre 100 y 150 camiones pasaron por ese paso. En cuanto al transporte marítimo, se encuentra sin ninguna observación", enfatizó la autoridad.
Sin embargo, una postura contrapuesta expuso el dirigente de la Unión de Transportistas de Magallanes (Utramag), Marcelo Núñez, quien aseveró que las demoras operativas en territorio argentino ya están pasando factura al consumidor final.
Núñez precisó que las excesivas esperas que sufren los camiones de carga en el complejo fronterizo argentino "El Rincón" generan un impacto directo en los productos de perecibilidad rápida:
Efecto en perecibles: Frutas, verduras, productos de pastelería y pan de corta duración pierden su vida útil en el trayecto de 4 a 5 días desde la zona central.
Impacto gradual: El dirigente advirtió que el desabastecimiento se registra de forma paulatina, afectando primero a los perecibles antes de golpear la despensa general.