La crisis del mercado laboral chileno está impactando de forma severa a los segmentos más jóvenes de la población. Según datos entregados por la edición de julio del Barómetro Laboral y Previsional —elaborado por el Centro de Investigación Empresa y Sociedad de la Universidad del Desarrollo (UDD) y la Asociación de AFP—, en los últimos doce meses se perdieron aproximadamente 95 mil empleos ocupados por personas de entre 18 y 34 años.
La ocupación en este grupo etario registró una contracción del 3,3% en un año, consolidando una tendencia negativa que se prolonga por cerca de 18 meses. En el panorama macro, la tasa de desocupación nacional para el trimestre abril-junio de 2026 se ubicó en un 9,4%, manteniendo 42 meses seguidos con guarismos iguales o superiores al 8%, con una brecha de género que afecta principalmente a las mujeres (10,4%).
El informe advierte que la pérdida de puestos de trabajo juveniles afecta predominantemente al sector formal. Tres de cada cuatro empleos destruidos entre personas de 18 a 34 años correspondían a plazas formales. Aunque la ocupación total del país anotó un leve aumento del 0,9% en doce meses, dicho incremento se explica de forma exclusiva por el crecimiento de la informalidad laboral.
Desde la Asociación de AFP, el gerente de Estudios, Roberto Fuentes, alertó sobre los efectos a largo plazo de esta dinámica. El ejecutivo subrayó que la inserción laboral formal en los primeros años es determinante para la construcción de la laguna previsional, ya que restar años de cotizaciones en esta etapa compromete la acumulación de ahorro y la rentabilidad futura de los fondos de pensiones.