Las Fuerzas Armadas de Irán reiteraron una severa advertencia a las naciones vecinas del golfo Pérsico, señalando que cualquier tipo de logística o asistencia facilitada al ejército de Estados Unidos será considerada una participación directa en las operaciones militares contra el régimen teocrático. La declaración fue emitida por el alto mando militar iraní a través de un comunicado oficial recogido por agencias internacionales.
El pronunciamiento se da en el contexto del despliegue en la región del portaaviones norteamericano USS George Washington, nave enviada para relevar al USS Abraham Lincoln. El general iraní Ali Abdollahi cuestionó a los gobiernos regionales que albergan bases estadounidenses, afirmando que Teherán mantiene un monitoreo constante sobre las operaciones de aviones militares y naves cisterna operando en la zona del Golfo.
Paralelamente, el Departamento de Justicia de Estados Unidos amplió una acusación federal contra una red de ciberespionaje vinculada al régimen iraní, sumando a 17 sospechosos imputados por hackeos masivos contra entidades científicas y gubernamentales. La Fiscalía estadounidense ofreció una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que permita la captura de cinco de los principales líderes del grupo.
De acuerdo con la investigación judicial, las incursiones digitales fueron coordinadas por el Instituto Mabna para el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). La red logró vulnerar más de 300 universidades en el mundo y sustraer 31,5 terabytes de información estratégica, incluyendo propiedad intelectual, tesis doctorales e investigaciones científicas confidenciales.