El Gobierno de Perú declaró el estado de emergencia por un periodo de 60 días en cuatro distritos de la provincia de Parinacochas (Chumpi, Coracora, Pullo y Upahuacho) y en el distrito de Carapo, provincia de Huanca Sancos, en la región surandina de Ayacucho. La medida busca ejecutar acciones inmediatas de respuesta y rehabilitación tras el terremoto de magnitud 7,2 que afectó a la zona.
De acuerdo con el decreto supremo publicado en el diario oficial El Peruano, el movimiento telúrico dejó un saldo de tres personas heridas y cerca de 500 afectados, además de causar daños estructurales en 83 viviendas, una veintena de escuelas, centros de salud, locales públicos y rutas de transporte. Las operaciones de auxilio y reconstrucción serán coordinadas por el Gobierno Regional de Ayacucho y el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), junto a diversos ministerios sectoriales.
Pese a la magnitud del evento, especialistas advierten que la emergencia sísmica en la región central del país se mantiene. El sismólogo César Jiménez precisó que el temblor no liberó la energía acumulada frente a la costa peruana, advirtiendo sobre un prolongado silencio sísmico en el tramo comprendido entre Paracas y Huarmey.
Según estudios del Instituto Geofísico del Perú (IGP), dicha acumulación en las regiones de Ica, Lima y Áncash podría desencadenar a futuro un sismo de magnitud entre 8,5 y 8,8.