El megaproyecto HNH Energy logró un hito histórico tras obtener la aprobación de su Resolución de Calificación Ambiental (RCA) para invertir US$ 11.000 millones en Magallanes. Sin embargo, la autorización regulatoria no garantiza el inicio de las obras.
La propia empresa reconoció que la aprobación es solo un "hito habilitante" y que la construcción dependerá de la evolución del mercado internacional, la búsqueda de financiamiento y la firma de contratos de venta de amoníaco e hidrógeno verde.
Falta de demanda global: La industria reconoce que aún no existen compradores firmes a largo plazo para sostener megaproyectos intensivos en capital.
Pérdida de competitividad: Exejecutivos del proyecto señalan que las ventajas regionales de Magallanes se han diluido frente a países con subsidios directos e infraestructura lista.
Renegociación de tierras: Existen reportes de solicitudes de períodos de gracia en los contratos de arrendamiento con propietarios locales.
A los desafíos económicos se suma un frente judicial liderado por Alfonso Campos, propietario de la Estancia San Gregorio, quien alista un recurso de reclamación para revocar la RCA.
Campos denuncia que el proceso de evaluación ambiental presentó severos vicios técnicos y omitió riesgos críticos de seguridad:
Riesgo de explosión: Cuestiona el acopio de 300 toneladas de hidrógeno en la meseta, a pocos metros de la Estancia Santa María, zona utilizada para ejercicios de entrenamiento militar.
Toxicidad del amoníaco: Critica el emplazamiento de estanques con 180.000 toneladas de amoníaco a escasa distancia de la Ruta 255 y de viviendas habitadas.
Pese a que analistas prevén que las condiciones de mercado podrían frenar el proyecto a corto y mediano plazo, los detractores afirman que agotarán las instancias judiciales para invalidar la resolución ambiental.