Un día como el 11 de septiembre en Chile debiese ser un día solo de reflexión… ni conmemoración, ni celebración, solo de reflexión. Reflexión respecto de los horrores que provocó la dictadura cívico-militar, de los miles de muertos (as), desaparecidos (as), torturados (as), violadas, expulsados del país y una serie interminable de otras violaciones a los derechos humanos que ocurrieron en esa etapa negra y siniestra de nuestra historia. Debemos reflexionar respecto de las acciones que se pueden o no tomar por el solo hecho de pensar distinto, y llegar solo a las siguientes conclusiones: La violencia y las violaciones a los derechos humanos no son el método para resolver los problemas de una sociedad, y la principal conclusión es que en Chile y en el resto del mundo debiésemos hacer todos los esfuerzos y entregar la mayor cantidad de señales para mantener la tesis del “nunca más”. Respecto de esfuerzos y señales para cuidar la democracia y los derechos humanos, durante esta semana pudimos evidenciar las distintas posiciones de la sociedad Chilena.
Por una parte el Gobierno, en voz del propio Presidente, entregó un discurso improvisado y débil respecto de la importancia del respeto por los derechos humanos, muy distinto a su anterior gobierno donde incluso habló de los “cómplices pasivos”. Por otra parte, un sector de la sociedad chilena demuestra que no existe límite moral para defender lo indefendible, y financian un inserto en el diario el Mercurio, avalando la violación de los derechos humanos en Chile, so pretexto de haber salvado a chile de ser la Venezuela de hoy, y parlamentarios de la derecha de este país se restan del minuto de silencio en el hemiciclo por todos los muertos en ese día. Mis respetos a aquellos parlamentarios de derecha que se quedaron a ese pequeño, pero significativo momento. Otro de los sectores de la sociedad que podría ayudar mucho en reparar el daño provocado son las fuerzas armadas, las cuales pudieron en esta ocasión entregar información respecto del destino de los detenidos desaparecidos, pero tampoco lo hicieron.
Pero existen otros esfuerzos que si son verdaderas señales que van en la dirección correcta. Una vez más, TVN le dedica una mañana completa al análisis de lo ocurrido, desde la influencia de los EE.UU. en el apoyo al golpe, pasando por los errores del Gobierno de Salvador Allende, e incluyendo los audios grabados por el propio general Gustavo Leigh que dieron cuenta del nivel de tiranía que imperaba en el país. Cabe señalar que muchos otros medios, incluyendo medios locales, también le dedicaron tiempo y reflexión a este día, que no es cualquier día en Chile, como lo quiso hacer ver este Gobierno.
Al terminar esta semana, podemos sacar una conclusión general: Chile sigue fraccionado por el 11 de septiembre. Luego de 46 años, las heridas no han sanado, pero cabe preguntarse ¿Qué hacemos para poder sanarlas?, y creo firmemente que la reparación y justicia de aquellos que perdieron familiares junto con la información del destino de los detenidos desaparecidos podría ayudar mucho en esta tarea.