Tengo la convicción de que muchos(as) de ustedes tendrán otras frases mucho más duras y desinhibidas para definir el presente año. En lo particular, el resumen de este año se puede expresar así: Lo primero es lamentar la pérdida de muchos Magallánicos(as) a consecuencia de esta pandemia, pérdidas irrecuperables; sufrir el flagelo de la cesantía; las consecuencias en la educación de los niños, niñas y adolescentes de nuestro país, que son parte de la educación pública; ver el aumento exponencial de enfermedades mentales asociadas al encierro prolongado, y junto con ello un aumento de casos de violencia intrafamiliar y otros problemas relacionados; La irrupción de las “ollas comunes”, un acto de infinita generosidad de parte de quienes las organizan, pero que da cuenta del nivel de precariedad de nuestras políticas públicas y finalmente un gobierno “pecho frio”, desconocedor de la realidad de su pueblo, incapaces de concretar ayudas efectivas para los más vulnerables e incompetentes al momento de implementar políticas sanitarias para controlar esta pandemia.
Pero lo malo es solo para el pueblo chileno, porque sus dueños están en su mejor momento. Esto porque los ricos ahora son muchísimo más ricos que antes de la pandemia. La familia Luksic fue la que más ganancias obtuvo, teniendo un aumento del 84,2% de su fortuna, pasando de 10.800 millones de dólares en marzo a 19.800 ahora en diciembre. Recordemos que esta familia es dueña de Antofagasta Minerals, CCU y Banco de Chile, entre otras, y a sido cuestionada en distintas ocasiones debido a sus prácticas antisindicales y de despidos injustificados. Otro de los beneficiados es el “pecho frio número uno”, el empresario y presidente (el este caso el orden de los factores si afecta el resultado final) Sebastián Piñera. Controla BTG Pactual y Credicorp Capital, que aumentó de 2.600 millones de dólares en marzo a 2.900 millones hasta diciembre, sumando un aumento del 11%. En tercer lugar le sigue Julio Ponce Lerou, el ex-yerno de Pinochet que maneja SQM y que es conocido por haber financiado a los distintos partidos que gobernaron Chile durante los últimos 30 años. Éste duplicó su fortuna pasando de 1.700 millones de dólares a 3.500 actualmente. Le sigue Roberto Angelini, quien amasa una fortuna de 1.700 millones de dólares, siendo que cuando comenzó la pandemia la cifra tan solo llegaba a 1.300 millones. Y el último empresario que aparece en el recuento es Álvaro Saieh, controlador de SMU, VivoCorp y Copesa, quien se llevó al bolsillo un 15.3% más de lo que tenía a comienzos de año, pasando de 1.300 millones de dólares a 1.500 millones.
Como vemos, este último año ha tenido claros ganadores y perdedores. Empresarios aumentando groseramente sus utilidades y fortunas, y por otro lado la clase trabajadora sosteniendo la crisis, con la ley de “Protección del empleo”, que en realidad vino a ser la ley de “destrucción del empleo”, asegurando que los empresarios pudiesen dejar de pagarle sueldos y cotizaciones a los trabajadores suspendidos, haciéndoles pagar a los mismos trabajadores de su propio su bolsillo su seguros de cesantía y los retiros del 10%.