Las cifras son muy duras y generan entre
los padres y apoderados una alta preocupación. Nunca habíamos llegado a
esto, a que la droga ya esté instalada a la vuelta de la esquina de
cada una de nuestras casas y que ya haya irrumpido hasta al interior de
los establecimientos educacionales. Muchas comunidades escolares lo
niegan, pero lo concreto es que las drogas ya están allí y eso es muy
peligroso. Hace un tiempo, un informe
realizado por el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación
del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) constató que los jóvenes
chilenos, de primero a cuarto medio, lideran en consumo de drogas en
todo el continente y ello no ha variado mucho en el último tiempo. En la
Región de Magallanes y Antártica Chilena la situación es muy
preocupante. El 12° Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar
consultó por cinco tipos de drogas: tabaco, marihuana, cocaína, pasta
base y tranquilizantes, y confirmó que Chile lidera en el consumo de las
cuatro últimas. El 50% de los escolares menores de 15 años ha consumido
marihuana y el 27,5 por ciento del mismo rango de edad ha probado la
cocaína. Esas cifras no las podemos dejar pasar, porque son altamente
peligrosas. De modo general, el consumo entre los jóvenes aumentó en
todas las sustancias. La marihuana con un 30,9% de consumo, los fármacos
tranquilizantes con 8,6%, el tabaco con 4,3%, la cocaína con 3% y, por
último, la pasta base con un 1,4%. Quienes trabajan con menores y
adolescentes afectados por el consumo problemático de drogas señalan que
existen variados factores de riesgo que los llevan a iniciarse en el
uso de sustancias peligrosas. Desde aspectos personales hasta
otros de carácter familiar, además de los más evidentes elementos
sociales, pueden crear vulnerabilidades peligrosas. No hay ningún agente
aislado que pueda explicar la situación que se observa en Chile, pero
es evidente que se ha producido una combinación crítica de factores de
riesgo, unida a una carencia de factores protectores, como puede serlo
una familia sólida y bien constituida, la que está operando en la
creación de las actuales circunstancias. Pero lo principal pasa por la
contención que se les debe dar al interior de las aulas de clases y que
nuestros educadores y profesores no miren hacia el lado cuando uno de
nuestros niños presente la problemática.