Hace
un mes se cumplieron 12 años del conflicto del gas en la Región de
Magallanes y Antártica Chilena. Se entiende que por años el gran soporte
del desarrollo y crecimiento de la zona más austral del país ha sido el
gas. Un recurso que se vuelve primordial para todos quienes viven en
condiciones climáticas desfavorables en comparación con el resto de
Chile, y que se relaciona con prácticamente la gran mayoría de las
actividades y funciones que se llevan a cabo en nuestra Región de
Magallanes.
A
12 años del conflicto aún no se determinan políticas específicas para
la exploración y producción del elemento en cuestión y siempre que baja
la presión estamos ante la incertidumbre de si tendremos gas de aquí a
cierta cantidad de años.
No serán, seguramente, las empresas privadas las que solucionen la
problemática planteada, sino más bien el Estado quien debe asumir un rol
fundamental en el desarrollo de su territorio y gente. La explotación
del gas se enmarca en una decisión geopolítica y una visión a largo
plazo. La inversión estatal es crucial para el desarrollo de la Región
de Magallanes y Antártica Chilena, y de eso pocos dudan. A 12 años del
conflicto gasífero, es el momento
prudente para tomar determinaciones que se estimulen en el tiempo, y
aseguren un futuro productivo a nivel local, porque el Gobierno y la
Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) lo dicen, pero nadie se atreve a
asegurarlo.
¿Qué
nos depara el futuro? Tenemos incógnitas que necesitamos sean
respondidas por el nuevo gobierno, porque Magallanes no es solo una
región geopolítica muy importante para el país, en ella habitan más de
160 mil personas que hacen patria en la zona más austral del mundo.