A propósito de los secretos y de la memoria infinita

Por estos días, distintas realizaciones audiovisuales nos muestran cómo trabajar por un envejecimiento saludable. Por un lado, la miniserie “Vivir 100 años: Los secretos de las zonas azules” describe cómo viven las comunidades que han logrado que su población sea longeva y saludable y, en paralelo, “La memoria infinita”, documental protagonizado por Augusto Góngora, quien padeció Alzheimer, aborda los duros efectos de esta patología, la que es más común en edades avanzadas.

En ambos casos podemos ver cómo las personas enfrentan con entereza un deterioro progresivo e irreversible de la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas (denominado en su conjunto deterioro cognitivo) de diversas formas: algunos apelando a mejorar estilos de vida y en el caso de demencias, enfrentando los síntomas de la mejor manera posible. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 55 millones de personas poseen algún tipo de demencia en el mundo y, entre el 60 y 70% del total, corresponde a enfermedad de Alzheimer. La Corporación Profesional del Alzheimer y la Demencia, informa que en Chile hay al menos 200 mil personas viven con esta patología.

Frente a este escenario, el Centro IMPACT de la Universidad de Los Andes recientemente se adjudicó un proyecto en el concurso para el desafío global en longevidad saludable 2023. La idea es sumarse al esfuerzo mundial por desarrollar un diagnóstico más temprano y preciso de las demencias, con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas.

Esta convocatoria surge luego de un acuerdo firmado entre la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID) y la Academia Nacional de Medicina de los Estados Unidos (NAM), en el marco de la importante cooperación científico-tecnológica entre ambos países para estos fines. 

Este proyecto -que contempla un estudio clínico en un centenar de pacientes que padecen de deterioro cognitivo-, tiene un aspecto novedoso: utilizará una prueba sanguínea que es capaz de obtener información clave sobre el estado de salud cerebral con tecnología   que incorpora inteligencia artificial, contribuyendo a la detección con mayor exactitud del deterioro cognitivo y de las demencias. Si bien aún no existen curas definitivas en los estados avanzados de estas patologías, hay una serie de intervenciones tempranas que permiten ralentizar el proceso de deterioro y adecuar el entorno familiar a mejorar las condiciones del paciente.

Considerando que hacia el 2050, según proyecciones de la CEPAL, el 32% de la población chilena corresponderá a adultos mayores, reviste aún mayor urgencia robustecer la batería de programas y proyectos de investigación científica para que este segmento de ciudadanos tenga bienestar físico, mental y social.

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