A propósito del aborto: santas y heroínas

Ver
las largas filas que hacen las madres en las cárceles para visitar a
sus hijos presos para demostrarles su afecto a pesar del delito
cometido; verlas temprano en la mañana yendo a trabajar por salarios
miserables para darles de comer a sus hijos; verlas sacarse el pan de la
boca para que estudien, me hace pensar que las mujeres en Chile son
santas y heroínas.

Estoy cierto de que una mujer al ver a su hijo ahogándose en la playa hará todos los esfuerzos para salvarlo, arriesgando
su propia vida. No se preguntará si es o no obligatorio, si es debido o
no debido, sencillamente lo hará. Y lo hará porque es su hijo. Y punto.
Y si no lo hace será la misma sociedad que le recordará que actuó muy
mal y si lo hace, incluso dando la vida, será la misma sociedad que nos
la pondrá de ejemplo a seguir.

Estoy
seguro de que todos aquellos que están a favor del aborto, es decir, la
eliminación deliberada de un ser humano en el seno materno, darían su
vida por salvar a su hijo ya fuera del vientre materno que corre grave
peligro, sea este sano o enfermo.

¿Por
qué acontece eso? Porque le dan más valor a un ser humano fuera del
vientre materno que dentro de él. Y como le dan más valor al hijo fuera
del vientre que dentro, cuando está fuera no puede decidir si su hijo
vive o no, cuando está dentro puede decidir. Esa es toda la discusión
que se lleva adelante en el congreso. Arbitrariedad pura.

La
ciencia nos confirma que fuera o dentro del útero materno estamos en
presencia del mismo ser humano que se desarrolla en el espacio y el
tiempo de manera gradual, continua y sin saltos cualitativos tales que
podría alterar su identidad y condición de ser, distinto de la nada, y
humano, distinto a cualquier otra especie del planeta. Cuando una mujer
está embarazada dice lisa y llanamente: estoy esperando a un hijo.

Negar
este principio es de orden ideológico y postula que el derecho de la
madre a decidir si sigue o no un embarazo es superior al derecho que
tiene su hijo no nacido a seguir su desarrollo, como se nos permitió a
cada uno de nosotros.

Con
esto no estoy negando ni minimizando situaciones muy dramáticas que se
pueden presentar en un embarazo. Sólo estoy diciendo que nadie puede
arrogarse el derecho a decidir qué vida merece ser vivida ni menos
eximir a la sociedad toda de colaborar para que los más débiles y sus
madres en casos delicados y complejos tengan l
a
mejor atención médica, sicológica, social, económica, para que se haga
todo lo humanamente posible para que no se elimine deliberadamente a un
ser humano, como acontece con la ley que algunos quieren para Chile.

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