Un
concepto ya posicionado en Chile es que el fortalecimiento de la acción
climática a nivel global, genera la oportunidad de transformar a
nuestro sector minero en líder global en la oferta de los minerales y
materiales para la descarbonización de la economía mundial. No
obstante, esta minería debe ser verde, ya que las industrias verdes
mundiales aumentarán significativamente su participación en la demanda
global de minerales. A modo de ejemplo la Agencia Internacional de
Energía estima que la demanda de cobre de industrias verdes subirá de un
3% el año 2020 a un 45% el 2040. Una minería verde y virtuosa,
requiere minimizar la huella de carbono, un uso eficiente y la
reutilización de los recursos hídricos, desarrollar una economía
circular con impacto positivo en los territorios, establecer los mejores
estándares de seguridad y salud ocupacional, minimizar los impactos
ambientales en las comunidades y desarrollar relaciones de valor
compartido con éstas, mediante el desarrollo de servicios locales, y
virtuosa en la medida que los desafíos de innovación impulsan el
desarrollo de una industria de servicios tecnológicos en el país, que se
pueden expandir más allá de nuestras fronteras.
La
innovación en Minería es realizada principalmente por proveedores
tecnológicos de países de origen de la inversión y son incorporados en
la gran minería cuando están probados a nivel internacional, en los
ciclos de inversión de las empresas mineras, no siendo factible la
innovación por las empresas de Ingeniería, en las etapas de
factibilidad, debido al riesgo que implica. En este contexto el
desarrollo de proveedores de clase mundial, impulsado por el programa
estratégico Alta Ley, difícilmente logrará sus objetivos.
Una
iniciativa impulsada por CORFO, los centros de pilotaje para la
innovación en Minería y el desarrollo de proveedores innovadores, nos
brinda la sorpresa que la mayoría de los pilotajes está vinculado a la
mediana minería con una significativa participación de proveedores
nacionales. Por otra parte, hemos aprendido que las soluciones de
ingeniería para la gran minería no son replicables a la escala requerida
en la mediana minería.
La
mediana y pequeña Minería empresarial ofrece la posibilidad de
desarrollar una minería polimetálica primaria y secundaria productiva,
responsable, que acelere su digitalización para mejorar la seguridad y
eficiencia operacional, y desarrolle una minería circular que minimice
los residuos. En el proceso de innovación a una escala adecuada a la
escala de estas operaciones, se puede potenciar el desarrollo de
proveedores tecnológicos en Chile, orientado a desafíos con
especificidad local. El pilotaje e implementación de innovaciones en la
mediana minería pueden ser escalables a la gran minería. Los
proveedores de la mediana minería encontrarían un mercado en Perú y
México, que puede ser la escala intermedia antes de saltar a nivel
global.
Así como CORFO financió la elaboración de una hoja de ruta de
innovación enfocada en la gran minería, hoy sería pertinente desarrollar
el ejercicio de desarrollar con todos los actores relevantes una hoja
de ruta enfocada en los desafíos de la pequeña y mediana minería
empresarial, incorporando además la participación de proveedores,
centros de pilotaje, entidades de formación, centros de investigación,
fondos de capital de riesgo, y la gran minería para que en sus
territorios busquen sinergias con la mediana minería.
El avance en el desarrollo de un ecosistema de innovación ofrece la oportunidad de emprender esta ruta, con
la perspectiva de crear capital social y potenciar cadenas de valor
sofisticadas asociadas al concepto de minería verde y virtuosa.