Acuerdos entre los padres y la formación de los hijos

Algunos
investigadores indican que los niños cuyos padres tienen estilos de
crianza muy distintos están más propensos a presentar problemas de
comportamiento. Por ejemplo: si el padre permite todo y la madre es muy
estricta, lo más probable es que los hijos terminen confundidos.

No
estar de acuerdo respecto de la crianza de los hijos, no solo tiene
consecuencias negativas en los niños. También puede generar graves
problemas en la familia. A veces, uno de los padres en vez de estar de
acuerdo con el otro progenitor, puede ponerse del lado de los niños y
todos ellos podrían convertirse en “nosotros” en contra del otro padre.
De este modo, unos podrían empezar a trabajar en contra de los demás o
uno en contra del otro. En vez de actuar en equipo en bien de la
familia.

Para
evitar las discrepancias entre los padres, hay que asumir la actitud de
trabajo en equipo. Si el niño recibe mensajes contradictorios y sus
progenitores se desautorizan

entre ellos, el pequeño no sabrá a quién hacerle caso y se sentirá
desorientado o perdido, sin referencias claras. Esto podría hacer que a
medida que el niño crece, aprenda a utilizar esas discrepancias o
diferencias de criterio para hacer lo que quiere.

El
ideal es que aquellas personas que van a ser padres, antes de serlo
deberían conversar sobre cómo fueron formados por sus progenitores
cuando eran niños. Esto ayudará a conocer mejor sus puntos de v
ista
respecto a la crianza. Al tratar este tema hay que asegurarse de tener
la mejor disposición de escuchar y no entorpecer la comunicación.
Igualmente hay que evitar las luchas de poder entre los padres, porque
no se trata de tener la razón e imponerse sobre el otro. Se trata de
buscar soluciones y acuerdos, y tener la suficiente visión y empatía
para encontrar nuevos alternativas en conjunto, de tal forma que se
beneficie toda la familia.

Hay
que explorar todas las opciones de crianza que conocen o que existen.
Posteriormente hay que definir un plan para disciplinar a los hijos,
analizando las ventajas y desventajas de cada una de estas formas de
crianza, con el fin de establecer un conjunto de normas, en las que
ambos padres estén de acuerdo. Una vez que logren consenso, deben
mantener las mismas reglas. Si los pequeños se dan cu
enta
de que sus papás trabajan en equipo será menos probable que los pongan
en situaciones donde tengan que enfrentarse. Es importantísimo que se
abstengan de criticar o descalificar la forma de disciplinar del otro
padre delante de los niños.

Respecto
de los límites que les van a poner a los hijos. Hay que dejarles muy
claro a los pequeños estos y las consecuencias si los transgreden.

Por
último, hay que comunícarle al niño que los padres buscan lo mejor para
él y que ambos son un equipo, aunque ocasionalmente podrían no estar de
acuerdo.

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