Ya
lo hemos indicado en muchas columnas; la idea de la reforma previsional
traerá una cantidad importante de encuentros y desencuentros. Esto
ocurre en particular por temas políticos, ideológicos e incluso de
costumbres en la forma de hacer las cosas.
El
economista de la Universidad del Desarrollo Klauss Schmidt-Hebbel, ya
ha indicado sin tapujos que la reforma presentada por el gobierno es
mala. Y lo dice de esa manera, sin adornos ni elementos técnicos, sólo
indica que es mala.
A su juicio la reforma presentada en el gobierno de
Sebastián Piñera era “redondita”, mientras que en la actual, sólo
rescata el incremento de la PGU que se pretende incrementar hasta $250
mil pesos, lo que espera que se cumpla por impuesto generales más que
por un impuesto al trabajo.
Pero bueno, ¿qué tenía de distinta la reforma presentada en 2018 por el Gobierno de Sebastián Piñera?
Primero,
no eliminaba las AFP, sino que generaba un escenario de competencia
para que por ejemplo, otras entidades como organizaciones sin fines de
lucro o cooperativas puedan ingresar a la industria. A mi juicio, esta
es la diferencia más importante con la propuesta del Gobierno de Gabriel
Boric, ya que éste último propone la eliminación de las AFP, creando la
figura de gestores de inversión privados, cuyo fin único, es rentar los
recursos de los trabajadores.
Con
respecto del alza en la cotización, el gobierno de Sebastián Piñera
propuso un 4% adicional con cargo al empleador, no obstante, en la
discusión en el congreso se debió flexibilizar sobre dicha propuesta
quedando ésta, en un 6% adicional a cargo del empleador donde un 3% va a
una cuenta personal y el otro 3% va a un ahorro colectivo solidario.
Aquí, no se aprecia una gran diferencia, ya que la reforma actual
conserva ese 6% adicional entregando un 4,2% a una cuenta personal y un
1,8% a un ahorro colectivo solidario. De modo que hasta aquí, no se
logran apreciar grandes diferencias entre las propuestas previsionales.
Pero
vamos a un tema polémico; y que trata sobre el rol del Estado. En este
punto sí existen diferencias profundas y que incluso podemos indicar
como diferencias ideológicas.
Para
la propuesta del Presidente Piñera, el rol del Estado era restringido,
es decir, no existe una entidad pública que participe activamente en el
sistema previsional. No obstante, dentro de la discusión en la cámara se
llega a un acuerdo, y éste era la creación de un Consejo Administrador
de los Seguros Sociales (CASS), cuya función era la administración de
este 6% adicional.
Por
el lado de la propuesta del gobierno actual, el Estado surge
activamente. Primero, con una entidad pública que compite con los
gestores de inversiones (antiguas AFPs) y segundo, con un IPS 2.0 que
será el encargado de asumir todas las funciones que el día de hoy tienen
las AFP.
En
fin, la verdad que el economista Klauss Schmidt-Hebbel exagera al
indicar que la propuesta del Presidente Piñera era “redondita”, en
particular, porque existen más similitudes que diferencias con la actual
propuesta previsional del Presidente Boric. Ahora nos queda sólo
esperar el avance de la discusión en el Congreso.