Apatía electoral y los votos voluntarios u obligatorios…

La
apatía electoral que hay en Chile y que en las últimas dos elecciones
se vio acrecentada en la Región de Magallanes llegando a niveles
históricos de abstención es un hecho preocupante. Desde que se aprobó la
ley de inscripción automática y el voto voluntario existieron
detractores que creyeron que se debía mantener la obligatoriedad de los
inscritos a presentarse a las urnas y que vuelven a creer que es
necesario instalarlo. Se ha vuelto a escuchar esas voces que observan en
los porcentajes de participación un peligro para la democracia y sus
instituciones, incluso argumentando que existe una “crisis de
representación”. No es bueno que el Estado, entre comillas, obligue a
concurrir a las urnas; más bien debe velar porque las condiciones de las
elecciones sean las apropiadas, pero bajo ningún punto ejercer su poder
para forzar a un ciudadano libre a emitir su opinión política en forma
de voto. Con el antiguo sistema había un incentivo poco democrático
hacia los partidos. Con el voto voluntario, los partidos no solo deben
convencer a los votantes de que sus ideas son mejores que las del
contendor, sino que también deben promover la participación. Desde 1988
las personas que votaban fueron prácticamente las mismas, envejeciendo
el padrón y evitando que nuevas generaciones se incorporaran al proceso
electoral con menos barreras. Investigaciones recientes han demostrado
que en la elección del plebiscito Apruebo y Rechazo votaron más jóvenes
que en cualquier elección de la última década, dándole aires nuevos a
nuestro sistema. Pero tras ello, volvió la baja participación. Imagínese
que la votación obtenida por el gobernador regional representa al 16%
del electorado magallánico apto para votar. No todo está mal, la apatía
va a en cada una de las personas.

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