Aporte de la masonería a la conmemoración de la independencia nacional

El lunes 9 de septiembre la Gran Logia de Chile, en conjunto con la Gran Logia Femenina de Chile, celebró por primera vez el acto denominado Fraternitas Republicana, una extraordinaria ceremonia laica, transversal e inclusiva, cuya característica esencial fue la presencia de todas las autoridades nacionales frente a las cuales se conmemoró, en un diálogo fraterno, la independencia de Chile y se plantearon posiciones en pos de intereses superiores para el país. A ella asistieron las máximas autoridades políticas, académicas, intelectuales y diplomáticas del país, incluyendo representantes de todos los poderes del Estado e invitados especiales.

Tradicionalmente, en Chile las celebraciones alusivas a la República se han visto enmarcadas por el rol de diversas entidades, las que han permitido orientar el saludo y las gracias del pueblo frente a las contingencias vividas por la patria a lo largo del año. El acto Fraternitas Republicana se construyó para ampliar la base cívica y reflexiva de la República, destinada a generar una mirada transversal, dialogante y de futuro, entre aquellos hombres y mujeres que están llamados a generar las condiciones para una mejor calidad de vida de cada ciudadano y ciudadana del país. Claramente, ello requiere de un ambiente libre de dogmas, de prejuicios y de exclusiones discriminatorias, pues no se trata solo de aportar los naturales deseos de agradecimientos sino que, además y de manera no excluyente, poner sobre la mesa las mejores intenciones de fraternidad que como chilenos, patriotas y personas de bien, dirigentes y dirigidos deben a su República. No hay ejemplos en la historia a partir de los cuales se pueda asumir que el desarrollo y el bienestar permanentes de una sociedad o de un colectivo, se basa en las decisiones e inspiraciones de unos sobre las reales aspiraciones de los otros.

La exigencia es diálogo fraternal y una decidida voluntad de consenso, para enfrentar los innumerables desafíos que impone el estado de avance de la humanidad en su conjunto y que adquiere dimensiones globales, en donde el origen de los cambios se combina por la acción de cada uno de los habitantes de la región, del país y del planeta. En este contexto, aparece evidente la necesidad de aportar también con instituciones sólidas y libres de cualquier sospecha de corrupción o relación con conductas reñidas con el bien común, tal como lo han expresado la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de Chile y el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile.

Los mensajes aportados por las altas autoridades masónicas y políticas estuvieron orientados a enfatizar los conceptos de fraternidad y tolerancia, como elementos esenciales al servicio del hombre y de la humanidad ya que permiten la inclusión de todas las visiones existentes en la patria para la mejor proyección del desarrollo nacional.

El Gran Maestro de la Gran Logia de Chile indicó que es el momento de establecer Buenos Propósitos, aquellos que surgen de la fraternal convivencia humana, a fin de que no nos alcance el pasado y se pueda revitalizar la construcción de un espíritu unitario para el avance lógico de nuestra esencia nacional. Un acto solemne que abre nuevas avenidas de convivencia fraternal, tolerante, laica y humanista, digna de una República diversa e inclusiva.

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