Doscientas
mil hectáreas, casi cuatro veces las dimensiones del gran Santiago, es
la pérdida de bosque nativo que deja en evidencia un estudio de la
Universidad de la Frontera, y que analizó este fenómeno entre las
regiones de Valparaíso y Aysén durante 17 años.
Si
bien, el análisis hace énfasis en que el 75% de los bosques naturales
se convirtieron primero en matorrales, tierras desnudas o pastizales,
para luego dar paso a terrenos agrícolas o plantaciones, hace poco eco
de que, dentro del vasto territorio estudiado, existen diversos factores
que afectan la pérdida de la biodiversidad.
En
el caso de las regiones de Los Lagos y Aysén, la dinámica de los
bosques en la zona está dada por la ocurrencia de grandes disturbios
naturales como derrumbes y volcanismo, a partir de los cuales la
sucesión ecológica comienza casi desde cero con la germinación de las
primeras semillas remanentes en suelo o depositadas en él, como
propágulos de helechos, rebrotes de raíces de algunas arbóreas, y el
proceso comienza nuevamente.
Las
erupciones de los volcanes Calbuco, Caulle y Chaitén son hitos
relevantes a considerar. En un estudio de la Universidad de Chile sobre
la restauración post erupción del volcán Chaitén durante un periodo de
tiempo, queda patente que sólo el impacto de ésta última erupción afectó
cerca de 30 mil hectáreas, gran parte de ellas de bosque nativo. Hoy
después de 15 años estos acontecimientos, ya se logra vislumbrar la
regeneración del ecosistema, donde antes sólo había cenizas, con
renuevos de coihues, tiacas y notros que ya superan los 10 metros de
altura. También en estos procesos naturales, más que hablar de pérdida
debemos hablar de transformaciones, propias de la dinámica natural como
son los deslizamientos de tierra y aluviones son parte del cotidiano en
la provincia de Palena, siendo el más recordado el acaecido en Villa
Santa Lucía y Las Termas de El Amarillo, en donde también se arrasó con
flora y fauna endémica.
En
este contexto de deforestación y perdida de biodiversidad se vuelve mas
relevante la creación de nuevos Parques Nacionales como lo ocurrido el
2018 con la donación de 407.000 hectáreas para expandir el Sistema
Nacional de Areas Silvestres Preotegidas del Estado (SNASPE), siendo la
donación privada más grande en la historia. Esto llevó a la creación de 5
parques nacionales y la expansión de otros 3, incorporando así más de 4
millones de hectáreas al SNASPE. La creación de Parques Nacionales, es
una estrategia que pone en valor y resguarda en el mediano y largo plazo
estos territorios que en gran parte están cubiertos de bosques nativos.
Los
bosques son uno de los mayores reservorios de carbono y biodiversidad
en el mundo. Por lo tanto, su pérdida tiene consecuencias críticas para
la lucha que tenemos contra el cambio climático. Como país debemos
sostener una política de crecimiento y financiamiento permanente de
nuestras áreas protegidas para resguardarlas y cambiar la tendencia de
reducción de presupuestos para exigirles autofinanciamiento. Chile está
entre los países que poseen mayor proporción del territorio protegido,
pero también en el grupo de países que menos recursos destina a cada
hectárea protegida.