Aspiraciones de los chilenos para la casa de todos

Tuve
la experiencia de estar el 18 de octubre de 2019 en Santiago; pude
apreciar muchos carteles con consignas legítimas, vinculadas a
educación, salud, pensiones y transporte. La manifestación se empañó con
hechos de violencia, destrozos de mobiliario público y privado.
Agravado por los delitos, saqueos y violencia. Como consecuencia de esa
manifestación legítima se acordó iniciar el proceso constituyente.

Lo
claro es que el 80% de los votantes que apoyaron el apruebo se
movilizaron con mucha esperanza, se generaron expectativas, algunas
autogeneradas y otras también sembra
das por los candidatos al proceso constituyente.

Ha
corrido agua bajo el puente y actualmente las encuestas muestran un
apoyo contundente a la opción rechazo en el plebiscito de salida, los
argumentos y explicaciones pueden ser variados.

La
desilusión de gran parte de la ciudadanía demuestra que la Convención,
con posturas radicales e inflexibles, nos lleva a dudar si se logró
construir la casa de todos, o si las voluntades no estaban para ello.
Los factores de ello son varios, recordemos que gran parte de los meses
que duraría el proceso la ocuparon para determinar el reglamento para el
funcionamiento de la misma; hace pocas semanas iniciaron el trabajo
respecto a las temáticas que esperaba la gente con mucha ansiedad. La
propia madre del Presidente indicó, hace unas semanas, que “me preocupé
cuando me di cuenta de que no todos eran eruditos. (Hay) mucha gente
buena que quiere hacer cosas buenas, ¡pero para hacer eso hay que
saber!”.

Está
la tendencia de los constitucionales de la izquierda radical a una
Constitución maximalista. Una Constitución mínima permite que todos los
sectores políticos podamos convertir nuestras preferencias políticas en
ley, siempre y cuando contemos con el apoyo mayoritario de nuestros
compatriotas, expresado mediante el voto.

Sin
entrar en detalle en los artículos ya aprobados, podemos decir que de
ser aprobada la “nueva Constitución”, contaremos con la Constitución más
extensa del mundo. Según varios estudios a nivel mundial demuestran que
los países menos democráticos son los que tienen constituciones
extensas y con mayores artículos. La propuesta tiene un sello
discriminatorio, separatista y sectario, además de

incrementar las diferencias y representatividad de las regionales.
Generar diferencias en el momento de ser juzgados, con instituciones
jurídicas dependiendo de la etnia de cada individuo. A esto se le suman
importantes restricciones para la libertad de elección en temáticas tan
relevantes como la educación y salud.

Desde
el punto de vista técnico, muchos esperábamos una Constitución mínima
para una democracia máxima. Definiendo solo las “reglas del juego”
básicas que, protegiendo los derechos inalienables de las personas y
estableciendo el núcleo institucional del Estado, le dé máximo cauce a
la expresión del pueblo en la formación de la mayoría en el juego
democrático cotidiano.

Aspirábamos
a mayores espacios deliberativos y una política más flexible que
responda mejor a los deseos de la ciudadanía. Para el próximo septiembre
consideramos importante que cada uno de los votantes se informe y
genere su propia opinión, ya que es responsabilidad de todos valor y
trabajar para profundizar y nutrir nuestra democracia.

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